5 cosas que odiamos de la tira chilanga

La chota no es muy molacha...

Especial

No es que andemos de anarquistas o que estemos en contra de la autoridad, pero la neta es que hay cosas que nos pudren de la tira chilanga. 

Ese abuso de autoridad que algunos perpetran y que nos hacen válido cada vez que nos detienen por motivos que en algunas ocasiones resultan inverosímiles, nos ha hecho tenerles un poco de tirria.

Sí, es cierto, no todos son así. Hay sus honrosas excepciones que ponen en alto el nombre de la chota, y que se hacen merecedores de todo nuestro respeto y admiración. Pero a todos aquellos que alguna vez nos han hecho pasar una mala jugada: vayan y minguen a su chadre. Éstas son algunas actitudes de la policía que odiamos.

El complejo de perro

Te metes en República de El Salvador por güey. No te das cuenta que ahí sólo circula el Metrobús. Avanzas y sigues tan campante cantando ‘voy por la vereda tropical’ cuando de repente… zas, te detiene un poli. 

‘Oríllese a la orilla’. Pero… ¿qué pasó? ‘No, joven, aquí sólo circula el Metrobús, le voy a poner una multa y se me va al corralón, avance a la siguiente calle’. 

Mmta. Cuando se acerca el azul, te suelta la letanía de lo que equivale tu multa. Tú lo ves sorprendido, pues es una lanota. ‘Mire joven, yo puedo dejarle ir si me da la mitad de la multa, que equivale a 20 o 40 días de salario mínimo, además se ahorra el corralón. Meta el dinero entre sus documentos y pásemelo’.

Sí, las mordidotas. Y hay peores. Cuando se trata de salvarse el pellejo por no caer en el Torito, la gente puede pagar una buena lana al poli para evitarse el mal trago. Muchos de ellos la aceptan, lo cual está mal, muy mal. Por una mordida podrían llegar a matar a un inocente que se cruce a medianoche sin deberla ni temerla, pero eso sí: ustedes ya aflojaron la lana y el otro ya se las aceptó.

[Y por cierto, ¿ya checaron cómo quedó el nuevo Hoy no Circula?]

Ciegos, sordos y mudos

Siete de la mañana. Viaducto hasta la eme de lleno. Claxonazos, doñas enchinándose las pestañas, Godínez arrancándose el pelo porque van a llegar tarde a sus chambas y… una patrulla cerrando uno de los carriles. ¿Por qué? Por sus tanates. Dentro de media hora avanzas un poco más y te das cuenta que no hay NADA más adelante y que no había motivo por el cual había que cerrar un carril a esas horas. Algún incauto baja el vidrio a preguntarle al poli y éste a su vez se hace güey y le dice que circule. 

Ah, órale.

El que paga, manda

Vida es aquello que pasa cuando uno busca un lugar de estacionamiento en esta ciudad. Los afortunados cuentan con un estacionamiento que la empresa les proporciona y otros más se fletan buscando por horas algún lugar donde la grúa no te lo vaya a llevar. Pero eso sí, don Horacio Corcuera cuenta con su lugarsote de estacionamiento. Los viene vienes se lo apartan y la chota no les dice ni pío. Claro, don Horacio ya le dio su tajada a todos por parejo. ¿Reglamento vial? ¿Cuál?

Granaderazos

Sí, las manifestaciones, marchas, bloqueos y campamentos que arman algunos en diferentes partes de la ciudad nos vienen a partir la mandarina en gajos a todos los que habitamos aquí. Pero muchos de ellos son evacuados a punta de trancazos por los granaderos. Recordemos el #1SMX: dicen que sus técnicas fueron de lo más salvajes y entre ellas figuraron el abuso de la fuerza, el acorralamiento y las provocaciones. Una gala de civilidad.

Los talegas

Sí, los bolsones que no levantan ni un dedo. Se paran en un cruce vial y sólo manotean para que avancen los coches. ¿Neta? ¿Abanicar a los que transitan aliviana la carga vehicular? Nel, pero eso sí, cumplen con su deber de estar ‘presentes’.

No los crucificamos, en serio. Estamos conscientes de lo bajos que son sus sueldos, de la agresividad capitalina a la que viven expuestos, de la cultura de corrupción en la que tienen que vivir y de la friega que implica su chamba para poder llevarle un pedazo de pan a sus chamacos. Molesta este círculo vicioso en el que los que están arriba se enfundan de lana mientras que la tira sale todos los días a sobrevivir de la manera en la que Dios les da a entender y cumplir con el papel de ‘vigías’ de la seguridad y el orden de esta caótica ciudad. Neta, no los crucificamos. 

¿Qué otras actitudes de la poli te súper retuercen el hígado?

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