3. Tus amistades se fortifican

¿Felicidad o no tanto?

 

¿Por qué es bueno?

Cuando eres oficinista, a veces quedas mal. No llegas a las reuniones, te cortas porque saliste tarde, o de plano no quieres ir porque estás bien cansado y fastidiado. Cuando eres freelance, eres como el amigo que siempre tiene tiempo de ir al cine a la hora que sea y donde sea.

 

¿Cuál es el truco?

Tus amigos también trabajan, en oficina o por su cuenta. No se trata de distraerlos o traerlos todo el tiempo de reven.

 

¿Y su lado malo?

Que tus amigos llegan a pensar que SIEMPRE estás disponible, cuando a pesar de todo tú también tienes trabajo y a veces también estás cansado.