10 tips para entender a tu amigo hetero

Descubrí que le gusta el sexo opuesto, ¿qué hago?

Foto: Cuartoscuro

¿Te enteraste de que un amigo es heterosexual? ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? Tranquilo. Piensa que es un ser humano como tú y como yo, la única diferencia es que ellos aman a gente del sexo opuesto.

Suena un poco aberrante y hasta antinatural, pero recuerda: ellos no pidieron nacer así. No hay nada de malo, no es una enfermedad ni hay que buscarle una cura. Simplemente son.

Aquí te dejamos 10 tips que te ayudarán a comprenderlos mejor.

1. No hay pastillas para curarlos. No es como la gripa. ¡Achú!

Desde 1990, la OMS eliminó la heterosexualidad de su lista de enfermedades mentales. No es un padecimiento que requiera de una cura. Aunque haya instituciones que aseguran curar la heterosexualidad, sus métodos no tienen nada de científicos y casi siempre están basados en prejuicios religiosos. Si eres heterofóbico, aguas. A lo mejor eres heterosexual de clóset.

2. “Aww, yo también tengo un amigo hetero. ¡Vamos a cruzarlos!”

A ver, tus amigos heteros no son mascotas en celo esperando a que las cruces. El hecho de que tengas dos amigos heteros no significa que los tengas que presentar, a ver si pega. Ellos son perfectamente capaces de establecer sus propias relaciones. Además el hecho de que sean heteros no significa que tengan algo en común o vayan a gustarse.

3. Evita preguntar quién muerde la almohada y quién sopla nucas.

Aunque su vida sexual te dé mucha curiosidad, los heteros no repiten los mismos esquemas que nosotros. Ellos no se dividen en activos y pasivos, su forma de relacionarse sexualmente es muy diferente. Ellos se acuestan con ellas. No son tan complicados.

4. Si no riegas ni tus plantas, no riegues el chisme.

Hay para quienes ser hetero es una cosa totalmente natural y no les causa conflicto, pero para otros significa un proceso difícil y hasta traumático. El clóset hetero no es fácil. Así que en vez de juzgarlo, agradécele la confianza y no andes regando el chisme por todas partes. Él o ella sabrá cuando esté listo para decirle abiertamente al mundo su condición.

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5. “Ay, nanita, me va a pegar sus bichos”.

Nada de dejar de hacer cosas juntos como nadar o compartir el cepillo del pelo porque “quién sabe qué enfermedades pueda tener”. Un homosexual y un hetero pueden tener exactamente las mismas enfermedades, es un prejuicio que los heterosexuales transmitan enfermedades exclusivas de su orientación.

6. Aprovecha y ve a un antro hetero. ¡No le saques!

Probablemente al darse cuenta de su heterosexualidad, empezará a experimentar sensación de culpa y rechazo. No dejes que esto le pase. Anímalo a continuar con su día a día como si nada pasara. ¡Incluso podrías ir con él a un antro hetero! Sabemos que esos lugares son todo un misterio para ti, pero seguro te divertirás y será una buena forma de reforzar los lazos de camaradería con tu amigo. No seas paranoico: las mujeres de los antros hetero no mueren por ligarte, relájate y disfruta.

7. No se va a “enderezar” si le presentas hombres. “Árbol que nace dobla’o…”

Aunque te cueste creerlo, él nació así. Seguro desde chiquito sabía que era diferente pero no lo decía por miedo al rechazo. No es parte de ninguna moda, tampoco una “etapa”. Tampoco es que de chiquito una mujer lo haya tocado y desde entonces se traumó y le gustaron las mujeres para siempre. Deja de buscarle chichis a las víboras. Él simplemente es así.

8. Nada de caras de asquito cuando te cuente sus heteroaventuras.

Si lo haces, lo único que lograrás es que nunca te vuelva a contar nada y se retraiga. Sabemos que para ti la idea del sexo hetero puede darte asquito y que tú la papaya ni en licuado, pero es parte de la vida de tu amigo. Siempre es bueno conocer cosas nuevas. Además los heteros te pueden enseñar algunas cosas que tú ni te imaginas. ¡Son toda una fuente de conocimientos nuevos!

9. ¡Acompáñalo a la marcha hetero! Quítate el tacón y ponte en sus zapatos.

Que sepa que no sólo eres su amigo para el desmadre, también para lo importante. En muchos países, ser hetero se castiga con cárcel y hasta pena de muerte. En México todavía hay muchos prejuicios y heterofobia. Aunque en el DF ya pueden casarse y hasta adoptar, en el resto de los estados su situación es muy difícil. ¡No pueden ni besar a sus novias en la calle porque la policía los hostiga! ¿Te imaginas una vida así? Aunque no tengas la misma preferencia, sería un gran gesto de tu parte acompañarlo a la Marcha del Orgullo Hetero y que se sienta apoyado en su búsqueda de derechos.

10. No controles su forma de vestir porque es total.

Aunque a muchos heteros no se les nota, muchos suelen ser masculinos. Y no está mal. Es su forma de ser, no tiene nada de malo. Dentro del mundo hetero, hay una gran diversidad. Desde los que se les nota a tres cuadras de distancia hasta los que te hacen pensar “ah chingá, nunca me lo hubiera imaginado”. Recuerda lo que nos enseñaron las Flans: no controles su forma de vestir, porque es total.

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¿Verdad que suena absurdo todo esto? Pues esto es lo que viven los gays todos los días. Desde el clásico “maricón” en la calle, hasta golpizas por despedirse de beso en algún lugar público. No hablemos de crímenes que a veces culminan en muerte. Somos más parecidos de lo que a veces queremos creer.

¿Tienes un amigo que sufre el mal de la heterosexualidad? Compártele este artículo. Y por favor, no lo discrimines. Y no se te ocurra gritar en el estadio: “EEEEHHH BUGA” porque te puede caer el CONAPRED.