10 cosas que pueden hacer cafre a un ciclista

Andar en bicla también tiene su chiste

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Pareciera que andar en bici está de moda en algunas zonas del DF. Aunque sabemos que hay muchos chilangos que toda su vida han andado en bicla por la ciudad (ni qué decir de panaderos o los vendedores de tacos de canasta) hay otros que sólo por subirse al tren del mame andan en dos ruedas por las avenidas defeñas sin saber bien cómo funciona esto. Para ti, para ellos, para todos, hicimos este decálogo de situaciones que pueden hacer del ciclista y de esta gran forma de movilidad un verdadero terror en las calles.

1. Andar sin sentido

Sí, principalmente el sentido común. Respetar la circulación evita atropellar peatones y garantiza que los conductores vean al ciclista. No se vale ni media calle y resulta absurdo en vialidades como Reforma. Hay que planear la ruta, porque en esta ciudad una vuelta equivocada se puede traducir en pedalear tres kilómetros extra o faltosear. 

2. Ignorar la ciclovía

Sí, son pocas y casi nadie las respeta, pero existen y rinden tributo a esta comunidad en crecimiento. En una de ésas las autoridades locales descubren que son del gusto del posible votante y construyen más caminos exclusivos. Ya en plan fantasioso, hasta podrían eliminar carriles para los automóviles… bueno, tal vez eso no pase, pero igual aprovéchalas. 

3.Apañar las banquetas

Si se le teme al tránsito no se puede ser ciclista, punto. Si no hay de otra, hay que bajarse y caminar en la acera, que ya tiene demasiados estorbos: ¡hola, ambulantaje! Echar lámina al transeúnte es tan de mal gusto como la escena de la hija del Piojo en el aeropuerto, qué decir de estacionar la bici dentro de la jardinera o encadenarla a un árbol. 

4. Invadir carril

Considera a los conductores estresados, con prisa y neurosis extrema. No hay nada más peligroso que cambiar constantemente de carril, sobre todo si se hace para ganar el paso. Lo correcto es utilizar el de baja y compartirlo, además de mantener la distancia. Y recordar que siempre se rebasa por la izquierda (no aplica en la política). 

5. Obviar cebras y semáforos

Los semáforos son para todos, sin importar si andan a pie o el número de llantas. No basta con fijarse que no venga vehículo, los peatones cuentan, en mayor medida si hablamos de esas franjas blancas en el piso que están en casi todas las esquinas chilangas y que no son de adorno. Esperar la luz verde sobre la cebra impide que la gente cruce, ahora que si ignoras el rojo…

6. Descuidar al peatón

Es como repetir todo lo dicho hasta ahora, pero hay que insistir. De pronto la ciudad se vuelve el territorio del más fuerte, el Metrobús se mancha con el automóvil, el auto con la moto, la moto con la bici y al final, el ciudadano de a pie, ¡no hay que ser! Esta podría ser la causa de tantas mentadas y los conatos de violencia que se suscitan en chilangolandia.

7. Pensar que uno es de hule

El que anda en bici –con especial dedicatoria para los ecobicicleteros– no es inmortal. Hay que tomar en cuenta la velocidad máxima alcanzada, versus la de los demás. Es prácticamente imposible ganarle el paso a todos, aunque parezcan petrificados en el tráfico. Tampoco es buena idea invadir carril para rebasar, confiando ciegamente en que el conductor vio y respetará al ciclista.

8. Desconocer el uso de las velocidades

Es cierto, ignorar este punto no afecta a terceros, pero evita provocar lástima ajena y ser motivo de escarnio público. No hay mejor forma de identificar a un inexperto que verlo pedalear a toda velocidad y avanzar a paso de tortuga. Es muy sencillo aprender cómo funcionan y avanzar más rápido con el esfuerzo necesario, ni más ni menos.

9. Rodar con audífonos

En esta ciudad hay que andar a las vivas. Que si el niño se bajó de la banqueta, que si sale un auto a toda velocidad, que si el poli ya pito para detener el tráfico. Es importante escuchar lo que pasa al alrededor para tener un viaje seguro. Una grabadora a todo volumen puede ser opción, pero no está nada bien, ¿o qué, la contaminación auditiva no cuenta?

10. Omitir casco y luces

Darse a notar –además de lo que ya se hace en redes sociales– evita accidentes. Qué bueno que la gente utilice la bici hasta de noche, pero en calles mal iluminadas es chocante encontrarse una a pocos metros de distancia y sin siquiera un cigarro que anuncie su presencia. La responsabilidad es compartida y en este caso lleva las de perder el más ligero.

¿Qué otras cosas crees que pueden hacer cafre a un ciclista?

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