10 cosas que dejaste de hacer cuando entraste a trabajar

#Vuelve a eso que te gusta

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Qué diferencia cuando eras un simple estudiante o un feliz nini; se acabó la buena vida, entraste a trabajar, tienes nuevas responsabilidades y también reconocimientos; chambear tiene grandes ventajas,así que mejor pensemos cómo puedes volver a hacer lo que te gusta.

  1. Fiesta, fiesta, fiesta. Te acuerdas cuando inventabas motivos para festejar todo el tiempo: fin de curso, buenas calificaciones en los exámenes, ya mero es viernes… Retoma la sana costumbre de la fiesta a la menor provocación: que te salió bien la jornada, que el nuevo escritorio está más chido, que tu jefe hasta sonríe, que se van a tomar una copa al terminar el trabajo.
  2. Identidad fashion. ¿Y dónde quedó ese gusto por crear modas en el vestir casi performanceras, acaso sepultadas por la obligada formalidad del atuendo laboral? Aprovecha los viernes para incluir al menos un detalle que te lleve a recuperar en el ánimo el disfrute por la originalidad: ponte tus happy socks, o un par de aretes de tus épocas añejas, un poco de labial color melodramático, un broche sacado de la prehistoria o un moño en la cabeza.
  3. Desvelarte a morir. Adiós a las noches eternas, sostenidas a punta de conversaciones insulsas, que no miraban el reloj sino el horizonte para adivinar cuando empezara a amanecer, porque ahora lo tuyo es madrugar para ir a trabajar. Perfecto, es lo recomendable, pero una buena desvelada cualquier viernes del mes te haría recuperar el enorme gusto por disertar irresponsablemente.
  4. Vivir en etapas. Lo bueno de la época de estudio es que tenía término, plazo, corte y evaluación antes de seguir. La gente grande, la que trabaja, en cambio, ve el futuro extendido hasta el infinito; hay que programar periodos de prueba, de evaluación, de calificaciones, darnos chance de premiar los óptimos resultados, la nueva dirección de tus pasos, o el viraje rotundo hacia remotos horizontes.
  5. No preocuparte demasiado por tu aspecto. La chamba te ha programado para lo conveniente, y nada más; no importa que en tu oficina tengas que ir de traje o sea más casual, igual tienes que ser más cuidadoso con tu ropa. Busca tu propio estilo, no te pierdas en el atuendo de oficina, sigue siendo tú sin salirte de la norma. Y ya el fin de semana, deschóngate y vístete como mejor te parezca.
  6. Irte de pinta. Hacer esto en el trabajo es muy peligroso: pone en riesgo la opinión que guarden de tu desempeño, el descuento del día de ausencia, y hasta el trabajo mismo. No, no lo hagas, invéntate la sensación en un día feriado; dale aires de travesura con un plan de aquellos que armabas para faltar al colegio y que nadie te cachara. Te hará sentir bien la transgresión, aunque sea producto de tu inventiva.
  7. Tomarte algo fresco tranquilamente. Antes de estar en nómina, tenías ese momento del día en el que te echabas tu refresco, tranquilo, sin prisa, antes de entrar a clase, era un gran momento del día. Ahora lo tomas en el auto, regándolo encima de tu outfit o en tu escritorio. Date 15 minutos durante tu jornada laboral, párate de tu lugar, salte de la rutina y disfruta.
  8. Tener recreo o descansos. Cuando eras pequeño salías corriendo del salón para llegar a la tiendita, al campo de fut, a la chorcha con los cuates, reír sin que nadie te llamara atención, tomarte algo refrescante que te recargue de energía. Hazlo, no será de una hora, pero sí diez minutos para que salgas al balcón de la oficina, a la banqueta, o al menos al cubo de la escalera; invita a un compañero y hablen a gusto de cualquier tontería. Vas a ver que sí se siente como recreo.
  9. Andar en bici. Esto ha pasado a ser un amable recuerdo, la miras ahí llenándose de tierra, olvidada, triste. ¿Por qué no te vas, al menos, una vez por semana en ella al trabajo? Sí, vas a llegar medio sudoroso, llévate otra camisa y refréscate antes de empezar la jornada. Si el trayecto es muy largo, piensa y elige un punto intermedio donde puedas dejar tu bici hasta el regreso.
  10. Quiero mi lunch. ¿Y si compras una lonchera y te preparas el lunch que te hacían para el recreo en el colegio?; ándale, anímate: tu refresco, torta de jamón y una manzana. El olor que saldrá al abrirla va a funcionar como una máquina del tiempo, ya lo verás.

#Vuelve a eso que te gusta