10 antimandamientos del deber ser del cuerpo femenino

¿Te dicen qué talla debes usar, cómo debes lucir y qué ropa portar?

Hace poco la foto de una mujer que portaba orgullosa su bikini se hizo viral. La nota no sería de gran relevancia de no ser porque esta chica, llamada Rachel Hollis, es mamá de tres chamacos. En la imagen se aprecian las estrías y la flacidez que le dejó portar durante 27 meses a tres seres humanos adentro de ella. 

Y la verdad sea dicha: se ve espectacular, aquí la foto:

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Rachel (Facebook de Rachel Hollis)

Pero, ¿por qué causó tanto revuelo? ¿Qué, a poco las mujeres (o los hombres) no podemos portar lo que nos dé la regalada gana? 

Pues tal pareciera que no. A diario escuchamos, leemos y posteamos cientos de comentarios abusivos y violentos hacia las mujeres sobre cómo deben lucir. Y sí, son tremendamente agresivos porque la violencia no sólo son trancazos o gritos, también engloba esos comentarios que aluden al físico en una forma despectiva. 

Cuántas veces no nos hemos topado con mujeres que dicen: ‘¿ya viste a Fabiola? Pfff… Se ve inmensa. Yo creo que con ese embarazo ya subió 25 kilos. Terrible. Su esposo la va a dejar y no lo culpo’. O frases como: ‘¿ya te viste en el espejo? ¡Maquíllate, píntate las uñas! Vieja fodonga’. No es que estemos a favor o en contra del arreglo personal, sino que como su nombre lo dice, es algo personal y cada quien decide cómo lucir. Claro que se agradece un bañito vaquero o uno más pro, pero hasta eso (repito): cada quien decide.

Y bueno, esto ha cundido por todos lados. Gracias campañas como #FreeTheNipple, He for She y otras tantas de las Naciones Unidas se ha logrado cambiar un poco el discurso de percepción hacia las mujeres. Pero aún falta mucho y aún son demasiados los comentarios violentos que se lanzan contra ellas.

Así que en respuesta a esas críticas mala copa y malvibrosas hemos formulado 10 antimandamientos del deber ser del cuerpo femenino. Y no se pongan al brinco, también se lanzan cientos de comentarios agresivos hacia los hombres, pero eso será motivo de otra nota.

1. No dejarás que nadie te impida amar tu cuerpo por sobre todas las cosas

Sí, ya sea que tengas cuerpo de pera, de manzana, de papaya o de melón, ese cuerpo es tuyo y de nadie más. Si te sientes incómoda por traer unos kilos de más o de menos, es tu decisión hacer algo por ello… o no. Amar tu cuerpo significa vivir sana y mandar al diablo a todos aquéllos que te hagan sentir menos por no tener las curvas de Olga Breeskin o la delgadez de Twiggy. 

2. Usarás la talla que tú quieras

Sinceramente, uno no entiende por qué las vendedoras de las tiendas de ropa le quieren adivinar la talla. ‘Claro, yo le traigo la blusa, ¿talla XL?’. ¿Es neta? ¿Qué tal que a la chica le gusta lucir ropa entallada que prácticamente la deje sin respiración? ¿No es SU dinero con el que está pagando? ¿No es SU cuerpo el que va a lucir esa blusa? Qué manía de decidir por los demás cómo deben verse. Si no te gusta cómo se ven, mira hacia otro lado y todos felices.

3. Portarás con orgullo un bikini (o el traje de baño que tú decidas)

¿En dónde dice que sólo las mujeres 90-60-90 pueden portar dignamente un bikini? ¿Qué pasa si también soy madre y antes de convertirme en ello me encantaba usarlos cuando iba a la playa? ¿Estoy vetada de ‘La Comunidad del Bikini’? Por supuesto que no. Cada quien es libre de usar el traje de baño que se le antoje. Si decides usar trikini, bikini, traje de baño completo o de buzo es tu problema, no el de aquéllos que creen que pueden dictar las reglas en la playa. Eres libre como el viento y peligrosa como el mar.

4. Jamás volverás a preguntarle a una mujer:  no sé si vienes o te vas

Así como muchas mujeres se sienten incómodas con los comentarios por los kilitos extra que traen encima, otras tantas sufren con mirarse en el espejo y sentirse como nadadoras: nada por aquí, nada por allá. ‘Uy, es que con Lupita no sé si está caminando hacia acá o si se está yendo’ o ‘¿comes bien?’… Sí, sí como bien y no me vuelvas a decir eso. Muchas mujeres son delgadísimas de nacimiento y cada que escuchan algo así pueden ver la sangre que les sale de la boca de quienes las pronuncian. 

5. Si ya diste a luz, no deberás obsesionarte con bajar de peso

Qué manía por querer obligar a las mujeres a que luzcan esculturales tras parir a un chamaco. ‘Haz la dieta de los 18,000 puntos; come una lechuga en la mañana y otra en la noche; mira a Renata, sólo dio a luz y quedó más delgada que antes. Esfuérzate por ser así’. Por favor. ¿Saben lo que implica cuidar a un ser humano 24/7 y mantenerlo sano y feliz? ¿No? Ok, vayan a la siguiente ventanilla entonces.

6. Envejecerás como quieras

¿Te quieres dejar el cabello gris? ¿Blanco? ¿Te quieres inyectar botox en la frente? ¿Una restiradita? Qué más da. Todas las mujeres son libres de envejecer como se les reviente la gana, ninguna debe sentirse presionada por los cánones de la sociedad que ha logrado endiosar la eterna juventud. Vamos, ¡quién quisiera esa experiencia que representa cada una de sus arrugas! Pero si las quieres ocultar, estás en todito tu derecho.

7. Elegirás libremente si quieres lucir femenina o masculina

‘Las niñas usan faldas, flores y blusas bonitas, ¿por qué demonios te vistes así?’ Porque quiero. No por haber nacido con genitales femeninos debo portar la ropa que dicta la sociedad. Estar luchando contra la gente que le dice a uno que debería ser más femenina, que a los hombres no les gustan las mujeres que se visten así entra dentro del discurso de violencia. La diversidad implica eso: que haya mujeres femeninas, masculinas, que les gusten las mujeres, que les gusten los hombres y que todas son libres de elegir lo que las haga felices. ¿Qué tal que somos más respetuosos con todas?

8. Portarás mucha o poca ropa, depende de tu termostato y tus gustos

Cuando escuchamos o leemos sobre una violación, muchas personas aún se preguntan si ella iba vestida ‘propiamente’. Aún creemos que ellas son ‘las que ocasionan tremendo alboroto con la poca ropa que visten’. O que ellos sólo son máquinas sexuales que responden sin pensar a todos los estímulos que se les presenten, y ni modo. Pues no, así no son las cosas. El portar mucha o poca ropa es decisión de cada quien y la respuesta que esto genere depende de la educación, los principios y los valores de quienes se topan con ellas en la calle. 

9.  No permitirás que te digan fodonga

Probablemente no te gusta maquillarte o pintarte las uñas. Quizás prefieres lucir al natural y ¿sabes qué? Está perfecto. Nadie debe hacernos sentir menos por no colgarte hasta el molcajete o por no querer ponerte un poco de sombra aquí y sombra allá. Y si alguien te dice lo contrario, que se vea en un espejo.

10. Elegirás libremente el estilo de tu ropa

Digamos que tienes 17 años y que te gusta la ropa de tu abuelita. Ah, esos suéteres tejidos y sus faldas largas de ensueño. O que tienes 55 y te encantan las faldas cortitas a cuadros y las blusas con leyendas que dicen: ‘Live fast, die young’. ¿Quién dijo que no puedes portar la ropa que quieras? La temporalidad de tu ropa es elección tuya y de nadie más. Así que vayan a fregar a otro lado.

Todo se resume en: haz de tu vida un papalote y échalo a volar.

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