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Arráncame la vida - Escena | Chilango.com

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Julio 2014
No. 128
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Arráncame la vida

Crítica Chilango


Centro cultural El Foco

Tlacotalpan 16

Col. Roma Sur

Tel. 5574-9011

Horario

Sábado, 18 hrs.
Del 12 de enero de 2013 hasta nuevo aviso

Usuarios:



Precios

  • General
  • $150
TC:

Especial
Género
Drama

Crítica Chilango

Por Carlos Tomasini
 
Homofobia, discriminación, eutanasia y amarillismo son temas que se han asociado al sida en decenas de obras, la mayoría con resultados cursis o innecesariamente crudos; pero, afortunadamente, no es el caso de “Arráncame la Vida”.
El escenario y los recursos utilizados en esta puesta en escena son los básicos, al igual que la trama: Andrés, un joven pintor homosexual cuya carrera va en ascenso, enferma de sida y regresa a su pequeño pueblo natal para pasar sus últimos días en casa de su mamá, Nubia, quien trabaja como maestra de primaria.

Es justamente esa especie de minimalismo lo que hace que el mayor peso de la obra recaiga en el trabajo de los dos únicos actores que están en escena, Teresa Selma y Wilfrido Momox (quien también dirige) y que transmiten al espectador los sentimientos encontrados que se van agolpando mientras la muerte se acerca lenta, pero inminentemente.
La cercanía de los actores con los asistentes a este foro, en el que sólo cabe un centenar de personas, hace más dramática la agonía de Andrés, la cual se cuenta de atrás hacia adelante, como para dejar todavía más claro el aumento de la desesperanza y la distorsión de la realidad que va sufriendo su madre.
No hay grandes sorpresas a lo largo de la obra y, en ocasiones, es una colección de lugares comunes alrededor del sida (como la crítica social, la homosexualidad o la falsa moral); sin embargo, las actuaciones y los diálogos sí llegan a hacer vibrar al espectador, y es probable que salgan con una mayor conciencia sobre la prevención de este mal, además de entender mejor cómo se transforma la vida de las personas infectadas con VIH y de sus familiares.
Se sitúa en un pueblo imaginario llamado Puerto Cambur, fue escrita por el dramaturgo venezolano Elio Palencia y, aunque el título puede remontarnos al libro de Ángeles Mastreta, la realidad es que “Arráncame la Vida” se inspira en un tango homónimo escrito por Agustín Lara, cuya letra forma parte de algunos diálogos.
Es una buena oportunidad para acercarse al teatro independiente y es ideal para ayudar a alguien que necesite derribar sus prejuicios sobre el sida o la homosexualidad sin interpretaciones rebuscadas o simbolismos que a veces alejan a los grandes públicos de este tipo de obras.
Texto  
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