
Av. Revolución (a dos cuadras de Altavista) 1500
Entre Calle del Río de San Ángel y Fernando Villalpando
Col. Guadalupe Inn



Elenco: | Esteban Soberanes, María Renée Prudencio, Raymundo Pastor y Laura de Ita. |
Genero: | Teatro contemporaneo, Farsa |
Duración: | 100 min |
Sitio Web |
Desde la tercera llamada una voz advierte: “Apaguen sus teléfonos celulares y cualquier tipo de equipos de radiolocalización, de lo contrario, usted puede ser asesinado… comenzamos” Estamos a punto de presenciar una historia en la que la sensibilidad de cuatro homicidas puede ser detonada por la más mínima acción.
Los narradores Liz (Diana Lein) y Roy (Raymundo Pastor) —que también son homicidas—, nos cuentan cómo se conocieron Jess (María Renée Prudencio / Mariana Gajá) y Lucca (Esteban Soberanes): Ella caminaba sola una noche, cuando un tipo trató de atacarla, Lucca que estaba cerca corrió a auxiliarla, empezó a golpear al hombre y ella lo ayudó hasta matarlo. Justo en ese momento, en el éxtasis del asesinato, nació su amor. Era la primera vez que ella mataba a alguien, sin embargo Lucca, ya había vivido la experiencia. Así descubrieron que “tenían los mismos gustos y afinidades” Amaban sentirse Dios ¾cuando una víctima suplica por su vida y ellos se dan el lujo de atestar el golpe final¾.
Homicidas Gourmet es según Edgar Álvarez, su escritor y director, una historia generacional, en la que los homicidas son convertidos en antihéroes (como en las películas de Quentin Tarantino, donde el homicida es sumamente carismático) quien después de leer hasta 50 perfiles psicológicos de asesinos seriales logró, con ayuda de su elenco y un año de trabajo, definir el perfil de sus personajes: Ellos no matan al azar, escogen premeditadamente a sus presas, violadores, políticos corruptos o molestos vendedores ambulantes del metro que interrumpen su lectura. Así los asesinos, empiezan a vivir una realidad particular en la que el acto criminal los glorifica y los llena de un placer vicioso y perverso. Incluso confiezan sus sensaciones y las poetizan «para mí matar es cómo, tener un orgasmo» dice Liz a Jess, quienes se hicieron mejores amigas al descubrir que “tenían los mismos gustos y afinidades” mientras el público que escucha en la intimidad del Foro La Gruta, no tiene más remedio que hacerse cómplice.
Se trata de teatro desnudo, despojado de artificios y pirotecnias, la esenografía son sólo tres soportes de madera roja. Por lo que es de resaltar la calidad de las actuaciones: intensas, sinceras, con personalidad (destacada la de Esteban Soberanes) y el tono fársico de la puesta, la lleva a momentos desenfadados y cómicos que le dan ligereza y fluidez al tema gore. Y en su lugar, nos hace sentir invitados especiales a un banquete en el que la búsqueda de la exquisitez a la hora del crimen, vuelve cada escena (bocado) de la obra en un verdadero gourmet que nos deja libres de culpa a la hora de degustar.
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