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Hace más de un año que el ritual se extinguió (Jorge Reyes: 1952-2009) | Chilango.com

Revista Chilango

Belleza Chilanga
Febrero 2012
No. 99
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Jorge Reyes: 1952-2009

Hace más de un año que el ritual se extinguió

Jorge Reyes chelmusic.com Jorge Reyes
27 de agosto de 2010

Por  Miguel Garro   


Las flautas sonaron por última vez entre esencia de copal y eternidad

El colibrí voló y el sonido de una flauta de barro suena cada vez más lejano. Jorge Reyes, el complejo músico mexicano, partió hace más de un año, víctima de un paro cardiaco a los 56 años. Se quedó dormido en su estudio y ya no despertó.

Autodefinido como etnomúsico, Jorge Reyes fue uno de los artistas más importantes dentro de la escena musical contemporánea mexicana. Abarcaba rangos de experimentación tan amplios como el jazz, el progresivo y la electrónica, pero, sobre todo, la incorporación de instrumentos prehispánicos al rock y la creación de un género musical, el tloque nahuaque, definido como música corporal con canto armónico.

Oriundo de Uruapan, Michoacán, Reyes estudió flauta transversa en la UNAM y posteriormente viajó por varios países, entre ellos Alemania, donde aprendió música clásica y electrónica, y la India, donde estudió las músicas tradicionales hindú y tibetana. A su regreso a México comenzó por establecer un sonido musical propio, creando sus primeras fusiones entre el rock e instrumentos prehispánicos, como el teponaztle, un tambor típicamente plano-fijo que se toca golpeando uno de los dos paneles de madera en el centro y suena hueco, así como caparazones de tortuga y caracol. En 1980, fundó con Armando Suárez Chac Mool, agrupación con la cual grabó cuatro discos pioneros en cuestiones instrumentales, al incorporar mandolinas, violonchelos, sintetizadores, timbales y más instrumentos prehispánicos.

Cinco años después Chac Mool se desintegró, dando paso a la ya entonces prolífica carrera del gran Reyes, la cual lo llevó por todo el mundo. Concebía sus conciertos como la mezcla de reinterpretaciones de ceremonias rituales prehispánicas y sonidos autóctonos, con la tecnología de los procesadores de sonido, delays y sonidos guturales. Ejemplo de esto era el tradicional concierto de día de muertos, que Reyes ofrecía en el Espacio Escultórico de la UNAM. Como solista grabó 26 álbumes, destacando A la izquierda del colibrí, Bajo el sol del jaguar y Comala, donde la curandera María Sabina aparece cantando varios de sus rituales de sanación.

Jorge Reyes dejó un legado importante. Hizo entre otras cosas, colaboraciones con Deep Forest y Steve Roach, compositor americano y promotor del uso del didjeridu en la música ambient, e incursiones en el cine, con bandas sonoras como la de la película de 1999 La otra conquista. Reyes fue aquel luchador y exponente de un estilo híbrido, confeccionado por el respeto a su raíz indígena, y una mente adelantada, visionaria.

En su adiós, sus amigos formaron un altar con varios de los instrumentos musicales del artista, velas encendidas y pétalos rodeando el féretro. Las flautas sonaron por última vez entre esencia de copal y eternidad.

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