Patricia Arriaga: de niños, cine mexicano y el DF

Ahora que anda con Bacalar entre manos

Ver Bacalar «es como darse un respiro del cine mexicano», y es que lejos de volver a las historias truculentas de adultos (a las que éste nos ha acostumbrado), esta cinta sorprende por “la laguna espectacular, el paisaje, el sol” y la historia de dos niños que, tras enterarse de lo que es el tráfico de animales, están dispuestos a dar el todo por el todo con tal de salvarlos.

Conocemos a Patricia Arriaga por haber creado series como Bizbirije, Mi gran amigoEl diván de Valentina. Para su último proyecto, Patricia invirtió más de una década. Ya sin cámara en mano, nos platicó cómo fue su segunda aventura como directora de cine.

Háblanos de Bacalar…

Empecé con esta historia antes de que sus protagonistas nacieran y lo hice con la idea de Once Niños en mente, quería llevar un producto de calidad al público infantil. La historia en realidad es una anécdota que leí en Naciones Unidas, cuando trabajaba en Nueva York (1985-86), y la Interpol se movilizó en América Latina para encontrar a unos polluelos de guacamaya spixi, secuestrados en Brasil.

Mi primera intención fue hablar de cómo estos polluelos iban a ingresarse a México, más adelante lo cambié y decidí que fueran ejemplares mexicanos en riesgo de extinción y ahí fue donde encontré el fondo de la historia. Y es que el tráfico de animales es el segundo negocio más redituable del mundo, después del tráfico de drogas, es inclusive más lucrativo que el tráfico de armas y de personas, es mucho dinero el que se mueve detrás.

Ya después viene la aventura: rescatar a 3 cachorros de lobo mexicano que fueron robados por una banda internacional metida en el tráfico de especies.

Mi intención es hablarle a los niños y a los papás de que esto existe, de que hay cosas que se mueven tras las fronteras y no tienen por qué moverse: las armas, las drogas, los animales, las personas. En este caso, a los niños sólo les hablamos del tema de los animales por la cercanía que existe entre ambos.

¿Por qué te inclinaste a hacer una película para el público infantil?

Para conectarme con ellos, entretenerlos a ellos y a su familia. Para contarles una historia que los hiciera sentir bien, que los hiciera conocer una parte espectacular de su país –la Laguna de Siete Colores–, y que mostrara que ellos tienen la pasión de hacer cosas como rescatar a unos lobos y dar el todo por el todo. Por hacerlos sentir que pueden hacer cosas por su país y que es importante que participen.

Es difícil competir contra las producciones de Estados Unidos, y no lo vamos a hacer. Pero a lo mejor sí se puede con historias locales porque los niños aman sus historias, un ejemplo de eso fue El diván de Valentina.

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Protagonistas (Image.net)

¿Cómo ves el cine mexicano en la actualidad?

Nadie aprende a filmar si no es filmando. Hay quienes se quejan de que las producciones mexicanas no son tan buenas como debieran. Pero nosotros –productores, directores, cineastas– somos los primeros en darnos cuenta cuando algo no nos salió, nos quedó corto o nos faltó, pero no hay manera de saberlo si no lo haces. Francia logró crear su público y el público francés apoya su industria y así empezó. Creo que México puede crear su propia industria de cine y tener un público que la apoye.

El problema es que se maneja como si fuera un género: comedia, drama, acción, aventura, terror y cine mexicano. Nuestro cine no es un género en particular. Sí, el público es crítico pero también le gusta verse, ver sus historias. Mi mayor experiencia es ciertamente con niños, pero sí tenemos nuestras historias, nuestros paisajes. Tal vez hemos pecado en contar mucho de lo mismo: sangre, corruptos…, y el público se pregunta: ¿cuántas veces más voy a ver la misma historia?

A lo mejor donde nos falta es en cómo narrar o en cómo seleccionar el tema, buscar otros géneros, otras tramas.

¿Cuáles fueron tus películas mexicanas favoritas del último año?

Me impactó “Miss Bala”. No tanto el tema, me gustó que había una visión de director no pretenciosa, que había una manera de narrar que hablaba de un director sólido detrás. También me gustó “Alamar”. Si bien es muy personal, me gustó la pausa, la mirada y me encantó cómo muestra la relación respetuosa del padre con el niño, que no es la que estamos acostumbrados a imaginar que ocurre en determinada clase social, en el interior de la Republica.

Película mexicana favorita

“Amores Perros”.

¿Y directores?

Carlos Bolado, Carlos Carrera, Mariano Varo y mi hermano, Guillermo Arriaga.

Tu Top 5 de lugares en el DF

El mercado de Sonora. Me gusta la cuestión de la brujería, las yerbas, la posibilidad de convocar otros poderes a través de conjuros y objetos, la gente, el ambiente y todo lo que me quieren curar cuando camino por ahí, del mal de amores hasta todo.

Para comer, El Cardenal y la Fonda Santo Domingo.

El Centro. Andar en bicicleta en el Bosque de Chapultepec, el Bosque de Tlalpan (por la cantidad de pájaros, ardillas y zarigüeyas que hay).

Me encanta bajar por Reforma, llegando por Toluca. La vista de los volcanes, cuando los veo sé que estoy en mi ciudad. Amo recorrer el segundo piso de noche y esa sensación de flotar por encima de las luces.

¿Cuál es la próxima historia que te gustaría filmar?

Es un poco tramposo porque estoy enamorada de Bacalar y del sureste mexicano, pero me gustaría filmar la historia de Gonzalo Guerrero, un español que se convierte a la cultura maya y muere luchando contra los españoles. Me sé la historia, tengo la investigación pero estoy buscando desde dónde narrar. 

Hay toda una reflexión personal de este español que llega y se enamora de los mayas, de México, de su mujerZazil Ha, hija del cacique de Chactemal (Chetumal). Adoré estar en Bacalar. El sureste mexicano, esos paisajes, esas historias, la cultura maya, las tradiciones.

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Bacalar (Image.net)

Bacalar compite por el Cinekid Lion Award, dentro del Cinekid Festival, en Amsterdam, Holanda, y en el Festival Internacional de Cine para Niños en Chicago. Este viernes se estrena en las salas de cine mexicanas.