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Entrevista con Juan Ignacio Zavala, escritor

La clase política novelada

23 de abril de 2012

La disputa por la silla del águila y la banda tricolor en el pecho, símbolos del poder presidencial mexicano, divide opiniones en los ciudadanos. Hay quienes viven la pasión política a flor de piel y otros la indiferencia ante el derroche de recursos públicos para financiar a los candidatos. Apuntes de campaña de Juan Ignacio Zavala es un acercamiento novelado y realistas a las etapas del proceso electoral, desde el apuntalamiento de un precandidato hasta la preparación de un debate entre presidenciables.

En su primera novela, Zavala ofrece una proximidad distinta a las campañas políticas desde su perspectiva de consultor en comunicación, columnista y polemista. También la cercanía de trabajar con y desde el poder adereza esta novedad editorial de Sello de Letras.

El autor platicó con Chilango.Com de su obra (una historia que, casualidad o no, acompañada, siempre, por la ficción e imaginación, coincide con la realidad electoral nacional que ahora agita al país) y otros temas de coyuntura.

Apuntes de campaña. La clase política en el Diván

Se escribe de lo que se conoce, ¿qué tanta realidad y ficción hay en el libro?

Es una mezcla. Hay circunstancias que viví y otras que imaginé, algunas más que me hubiera gustado ver o vivir. Casi mitad y mitad, arriesgándome, arbitrariamente, a un porcentaje porque se mezclan muchas cosas. Hay una candidata mujer pero pongo la competencia más en términos de candidatos que de partidos.

¿Por qué escribir de política en un momento en el que está tan desgastada?

La idea de escribir una novela así me surgió desde hace mucho tiempo, la maduré y trabajé el año pasado. Es un tema general, una campaña era un buen gancho para el lector, igual decir qué hay detrás. Efectivamente, en la política hay negociaciones; la gente dice que la política es sucia, oscura, es lo que está en el imaginario y en la realidad, la campaña era un poco más atractiva.

¿Buscaste aprovechar la coyuntura política-electoral?

La coyuntura salió y salió por Josefina (Vázquez Mota). Es un libro que debe venderse y promoverse en año electoral para estar vigente y en el tono.

¿La historia busca contribuir con el entendimiento de que los políticos son de carne y hueso o es solamente lúdico? 

Gustavo Benavides (el protagonistas de la novela) es narrador, el ojo que va con el lector a recorrer lugares y a escuchar a los políticos, a los encuestadores, él habla de sus broncas con mujeres, con su papá, como las que tiene cada persona, independientemente del trabajo que desempeñe. Y sí, (los políticos) son de carne y hueso: creo que eso se pierde mucho de vista, no es una defensa, es una descripción: viven, tienen pasiones, frustraciones, alegrías, ambiciones. Como todo el mundo. Lo que pasa es que algunos sacrifican su vida personal por llevar a cabo una carrera, lo que también los hace de carne y hueso, pero también un poco diferentes a una generalidad.

Has dicho que tu columna de Milenio Diario que ésta está escrita con tinta azul, ¿el libro también tiene esos rasgos?

No. En la columna hablo desde mi perspectiva. Aquí me despoje de la tinta azul y pues la escribí en la computadora.

¿Cuándo uno se mete a política se inhabilita para muchas cosas? ¿Uno termina inhabilitado para la política? 

La política es así, es como una adicción, es muy difícil de dejar, entonces cuando estas apartado, a eso se refiere la inhabilitación, todo el tiempo estas pensado en ella, cuándo vas a volver, cómo le vas a hacer o cómo le hubieras hecho, te inhabilitas para desarrollar una serie de facultades o cosas que puedes hacer, pero ciertamente, salvo un desastre terrible, no hay político inhabilitado, la política también tienes eso, los años, y los políticos 

¿Qué pueden encontrar de atractivo los lectores en tu libro, en un mundo editorial tan vasto? 

En los libros políticos hay muy poca novela, hay muchas memorias de distintos personajes o libros de campañas meramente técnicos como desarrollar una campaña exitosa, tips, y creo que lo que la hace diferente es que junta esa parte seria de la política, la junta con la parte lúdica, con una parte de atractivo general en las campañas, como se prepara un debate, como se contestan ciertas cosas, eso no se ve muy a menudo.

En el libro hablas de triangulaciones de dinero, dices que en todas partes sucede. ¿Qué pasa en las campañas políticas?

Las campañas requieren de dinero, esa es verdad. En Estados Unidos se hacen determinados fondos, te permiten esto y no controlan lo otro. Siempre acaba sucediendo que el empresario francés le dio a Sarkozy quién sabe cuánto, que la empresa alemana fulanita le mando quién sabe qué al candidato. Aquí no es la excepción, México cuenta dinero público, es caro pero si pone varios limites, es una buena solución que soltarlo al dinero privado.

¿Hay partidos en México que estén exentos de estás triangulaciones?

No recuerdo cómo dice exactamente la novela. Si son triangulaciones o cómo se recibe dinero. O sea, no es lavado de dinero, es simplemente tener dinero de la IP (iniciativa privada) y etcétera. Todos reciben, está difícil hacer una campaña sin eso, aunque cada vez menos porque ya no se necesitan comprar anuncios, comprar spots en radio y tele; en eso se iba mucho. El financiamiento público en general es suficiente, pero, bueno, una campaña es un barril sin fondo.

También tocas el tema de las encuestas. Dices que hay quienes son leales y se apegan a su trabajo y quienes se prestan a ser parte del juego propagandístico, ¿esto sucede en México?

No, yo no creo. El tema es que las encuestas son un procedimiento estadísticos y pues eso obedece a una ciencia. No es que quieran cucharear, siempre hay quienes ofrecen, sobre todo a niveles locales. El gremio de los encuestadores en México es serio, profesional, pero bueno, son parte de la competencia, eso si.

Hablas de filtraciones, hay medios, reporteros, editores que se prestan a este tipo de juegos. Los tratas de flojos, a los que casi les tienes que dar la nota redactada.

Sí, pero eso ya es, por decir algo, una cosa de reporteros. A veces no es una generalidad, pero no hay medio que no quiera, desee, use una filtración, una buena información, de peso, de relevancia; no una información dolosa. Esa parte vamos a ponerla, pero a tratar de que se enfoque bien.  

Juan Ignacio Zavala, el cuñado cómodo.

¿Con este libro la gente puede acercarse a lo que son las campañas políticas y el manejo de crisis?

Sí, narro diversas situaciones que pasan en una campaña, las posibles soluciones que se hubieran dado y las que se dieron y sus resultados. Es una manera de entender esa parte. No es un manual, no tiene esa orientación, ahí se cruza una historia de amor, ya cada quien ve lo que quiere ver.

¿Qué diferencia hay entre el Juan Ignacio polemista, columnista, consultor, y el escritor?

No mucha. A mí me gusta escribir en mi tono, en mi propio ritmo y eso puede quedar planteado en el libro. Las personas que me conocen pueden detectarlo en algún momento dado, y me lo han dicho, "oye es como si hablara uno contigo". Siempre hay metido algo de autobiográfico, pero puesto en un libro, en una novela, que tiene que ver con lo real.

¿Qué sensación o mensaje buscas dejar en el libro?

Me gustaría que cada lector tome lo que le guste. Quiero dejar claro que hay una parte de la vida política que es divertida y muy atractiva, apasionante, interesante.

Todo se pone en una campaña política, el ego, orgullo, la vida pública y privada, ¿hay que estar dispuesto a mostrarse, desnudarse?

Sí porque tarde que temprano te van a desnudar aunque tú no quieras. Hace unos años 20 o 30 años la vida privada de un político era privada, había chismes, mitos, figuraciones, ocurrencias o inventos sobre la gente del poder, pero ahora, la velocidad de los medios, la exigencia de los ciudadanos de saber quién es el político, de saber qué hace y qué tiene también obliga a no tener miedo a estar desnudo. Tú decides si abres la vida privada o no, pero de que algo tienes que decir, eso es inevitable.

¿Qué tan pública debe ser la vida la vida privada de un político?

Hay a quienes les encanta salir en las revistas de socialite, entonces abren una puerta y enseñan su casa, alberca, cuarto, pijamas y al final del día entramos a la casa del tipo. Y después, ¿cómo vas a hacerle para cerrarle la puerta a los medios? Ese es el problema. Por ahí lo dice un personaje: la vida privada es una puerta que el político abre pero que él no va a cerrar. Ahorita es muy importante que se conozca que si el candidato, la candidata tienen hijos, cuántos y cómo son; dos, tres datos para vender este entorno familiar, pero fuera de eso, cada quien escoge.

¿Qué tan válido es utilizar la vida privada para hacer que descienda un candidato en las preferencias electorales?

Depende qué aspectos. La vida personal puede ser relevante para el ciudadano, y las conductas personales para un funcionario público. No es relevante si le gusta el cereal con jugo de naranja en lugar de la leche; sí, si es violento o golpeador, el tipo de vida que ha tenido, si ha sido sobria, estable. Creo que esos aspectos son importantes conocerlos.

¿Qué papel juega la ambición en la política?

Un político sin ambiciones no llega muy lejos, es un motor para aguantar, todas las madrizas en los medios, no es tan sencillo, necesitas un motor que te lleve hacia adelante para aguantar que te digan ratero, demagogo, que aparezcas todo el día en los medios. La ambición de poder es lo que debe mover a un político. El poder en sí no es malo, el uso del mismo es el que lo distorsiona. Hay que tener esa ambición sana y coherente. 

¿Qué papel van a jugar las redes sociales en las campañas presidenciales?

El Internet es fundamental. El Facebook y el Twitter van a ser una bocina de noticias. Hay gente que te da ideas, planteamientos y otra que nada más insulta, pero las redes sociales pueden enriquecer mucho el debate. También le van aponer un toque de humor a las campañas, las harán divertidas.

¿Te molesta que te digan que eres "el cuñado del presidente Calderón", cuándo tienes una trayectoria anterior a su toma de poder?

No pues si soy su cuñado. No me molesta por serlo, sino porque me parece un poco dato innecesario, un poco metido a fuerza. Si en una entrevista me lo ponen bueno, entonces que les importaba más, entrevistarme a mi como cuñado o como qué. La verdad a mucha honra soy su cuñado. Como le dije un día a uno, bueno tu eres un cuñado de quién sabe quién, pues nadie te va decir nada. Pues aquí te toca eso, pues eso pagas y no tiene nada de malo.

Apuntes de campaña. La clase política en el diván puede ayudar a la compresión de los tiempos actuales de la costa a la frontera y viceversa. Lejos de los manuales para hacer campañas, las biografías autorizadas y no autorizadas de personajes claves en tiempos electorales, memorias de "ilustres" ex políticos y declaraciones de funcionarios que circulan en librerías, este texto relata la historia de una candidata mujer a la presidencia con posibilidades de ganar con una campaña "diferente". Ella se enfrenta al aspirante atractivo que le gusta a la mujeres, y que tiene una ventaja de 20 puntos al iniciar la contienda.

Sin embargo, la historia se concibió antes de que se generara un escenario similar en el país. 

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