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Banksy: vándalo de calidad

04 de abril de 2012
Por    Tania Oropeza

Provocar expresiones artísticas de surtida índole es parte de la misión que una urbe –del tipo de la Ciudad de México– cumple al construirse, transformarse, reconstruirse, derrumbarse y adaptarse a través del paso del tiempo. Con respecto al arte urbano o street art, nadie logra ponerse de acuerdo: ¿es vulgar vandalismo, arte forajido o último bastión del arte postmoderno que rompe con la institucionalización de la creatividad, la imaginación y la libre expresión, al mismo tiempo que hace de sus obras un bien accesible a todo el que quiera verlo? Mientras tanto, artistas del grafiti se apoderan de las paredes de ciudades grandes y pequeñas, de primer mundo o tercermundistas, salpicadas a lo largo y ancho del planeta, algunos con gran calidad, otros definitivamente sin idea.

Uno de los grafiteros más famosos del mundo y al mismo tiempo el que conserva su anonimato de manera más férrea es Bansky. Mucho se ha especulado acerca de su procedencia. Se habla de que es originario de Bristol, Inglaterra, por la cantidad de grafitis que hay con su firma en aquel sitio, pero también se ha dicho que nació en Yate, en el mismo país. Algunos periódicos ingleses han asegurado que es un joven blanco, delgado, con un diente de plata al frente y que gusta vestir con sudaderas blancas o negras. A pesar de toda la información que circula alrededor suyo, lo cierto es que nadie ha visto a Banksy. Nunca ha dado una entrevista o aparecido en alguna de sus exposiciones “oficiales”. Sin embargo, eso no ha sido obstáculo para que el artista urbano se haya hecho popular alrededor del mundo. Es justamente ese halo de misterio que lo rodea, lo que hace de Banksy aún más seductor para el mundo entero. Se especula que su anonimato responde a un excentricismo de artista posmoderno o mejor aún, es una estrategia para hacerse famoso y lograr mejores cifras en la venta de sus obras “oficiales”, no obstante la respuesta más celebrada sería que trata de ocultarse de la policía, porque, a final de cuentas, no es más que un vándalo de calidad que daña propiedad ajena con cada una de sus obras. Para justificar un poco su introvertida personalidad, escribió en su libro Cut it out: “Ya hay demasiados idiotas en el mundo tratando de hacerse visibles sin razón aparente”.

Banksy

Colores subversivos

En cada uno de sus trabajos Banksy plasma una mordaz crítica a la política y a la cultura pop, pero también realiza con soltura acidez una sátira llena de matices a la moralidad imperante en el mundo occidental. Un ejemplo podría ser la imagen de los dos típicos policías ingleses besándose o la figura del Papa amalgamada con las torneadas piernas de Marilyn Monroe. El street art de Banksy combina el grafiti con imágenes creadas con plantillas o el muy popular esténcil, todo ello entintado profundamente con su pensamiento ideológico, muchas veces subversivo y otras tantas provocativo.

Las paredes de ciudades como Nueva York, San Francisco, Los Ángeles, Barcelona o Viena se han vestido con el arte de Banksy. Pero indudablemente uno de los sitios más polémicos que este artista ha elegido para transgredir el stablisment actual  ha sido la barrera de 680 km que divide la Franja de Gaza. En 2005 apareció en aquel lugar el dibujo de dos niños jugando con palas en la arena, mientras ven una playa paradisíaca a través de un hoyo. “Me pareció emocionante transformar la estructura más degradante del planeta en la galería más grande del mundo. Así se fomentan el libre discurso y el mal arte”, declaró en su sitio web. (http://banksy.co.uk/)

Para críticos y estudiosos del arte moderno, el trabajo de Banksy se ha distinguido por un nivel de precisión que nunca se había visto en el grafiti, tradicionalmente caracterizado por la inmediatez y vertiginosidad de sus trazos. Banksy planea su trabajo y decide con precisión dónde colocarlo, sólo así obtiene significado. Entre sus obras más famosas destaca la serie de ratas anarquistas en blanco y negro que aparecieron en Londres en 1993. Cada una es distinta, pero todas poseen una personalidad juguetona y sarcástica. Una de ellas es la grafitera que escribe con pintura roja “So Little to Say and so Much Time”. También está la rata bravucona, que lleva un cartel en el que se lee “Welcome to Hell” y la que pide vehementemente “Please Love me”. El mismo Banksy ha comentado que esta serie está inspirada en el trabajo del francés Blek le Rat (mejor conocido como Xavier Prou), otro artista del esténcil que se expresa con ratas y que es el padre artístico de Banksy. Según la crítica, otra de sus influencias podría ser Jean-Michel Basquiat –quien se inició como “SOMA” en las paredes del East Village neoyorquino–, Keith Haring y hasta Andy Warhol (el influjo de éste puede ser apreciado en las obras de la modelo Kate Moss pintada como la Mona Lisa y en la serie de tarros de sopa Tesco, la cadena líder de supermercados en Inglaterra, similar a la que Warhol hizo con Campbell).

Banksy2

Si bien el arte de Banksy aún no ha sido exhibido oficialmente en museos, ha tenido un lugar especial en tres museos de Nueva York: Metropolitano, MoMA y Brooklyn. El 13 de marzo de 2005 aparecieron nuevos cuadros colgados en sus paredes con mensajes en contra de la invasión de Irak: pinturas que parecían renacentistas, intervenidas con el símbolo de la paz o un “no a la guerra”. Aunque, eso sí, ha tenido exhibiciones formales en las cuales ha vendido su trabajo en altas sumas. Esto le ha merecido la crítica de grupos independientes y otros artistas callejeros. Su primera exhibición formal fue en el 2000, en un bar de unos amigos en Bristol. Hoy en día, su arte se vende hasta en Sotheby’s, que en febrero vendió Bombing Middle England (2001, acrílico y espray esténcil en lienzo) en 200,000 dólares. La cifra más alta que se ha pagado en Bonhams por un Banksy alcanza los 575,000 dólares.

Polémico, excéntrico, seductor, subversivo Banksy ha creado una nueva manera de visualizar y significar el arte urbano. ¿Vándalo o artista? Decídelo tú. Lo que es cierto es que la obra de Banksy ha llenado de color y asombro las paredes de muchas ciudades alrededor del mundo.

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