La historia oculta del primer luchador enmascarado

A él le debemos las máscaras de la Lucha Libre

Cuando Salvador Lutteroth, padre de la Lucha Libre mexicana, visitó Texas allá por los años 30, le llamó la atención un luchador que se movía ágilmente en el ring. Ese hombre recibía el nombre de “Ciclone” Mackey, de 27 años, aunque su verdadero nombre era Corbin James Massey. De inmediato lo llamó para que formara parte de la empresa que estaba formando: la EMLL o Empresa Mexicana de la Lucha Libre.

Pero luchadores ya había muchos, ¿cómo distinguirse del resto?

La tradición de la máscara

De hecho, los enmascarados no nacieron en nuestro país (ni modo, hay que aceptarlo): en Estados Unidos era común que se luchara con máscara o antifaz. Pero lo que no era común es que ese enmascarado tuviera personalidad propia, sino que era un acto que pasaba de feria en feria. Allá, los enmascarados maravilla (o Marvel Mask) eran parte del acto.

Cuando Mackey llegó a México, debutó el 21 de septiembre de 1931, peleando contra Liong Tin Kit, en la Arena Moreno, que tiempo después de convertiría en la Arena México. No pasó mucho ese día. Un año después, en la pelea de aniversario, el 21 de septiembre de 1934 pasó algo que cambiaría la historia: en la lucha principal se subió Frank Gou y para enfrentarlo… un hombre desconocido. La Maravilla Enmascarada, se llamaba. Fue un éxito total: ¿quién sería ese enmascarado misterioso?

¿Quién hizo la primera máscara?

La leyenda cuenta que Mackey quería algo espectacular para esa lucha. Semanas antes de la lucha de aniversario fue al taller de Don Antonio Torres, que se dedicaba a hacer calzado para los luchadores. Mackey quería un antifaz, para que nadie lo reconociera, pero se dio cuenta que se lo podían quitar con facilidad.

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Recordando las luchas en Estados Unidos, pidió que le hiciera una máscara. Fue un desastre. Le apretaba la cara, no podía ver bien, se le desacomodaba. Regresó al taller a quejarse y Don Antonio se ofendió muchísimo: no le gustaba entregar un trabajo que no sirviera. Siguiendo la lógica de la creación de zapatos, le tomó 17 medidas a la cabeza del “Ciclón”, para que le ajustara perfectamente. Esas 17 medidas se siguen conservando hasta el día de hoy.

El retiro

Mackey regresó a Estados Unidos en 1936, bajo el nombre de Mr. X, otro encapuchado del bando de los rudos, pero perdió su identidad en una lucha contra Gil Lacrosse. Luego se movió a California con la personalidad de “The Grey Mask”, donde obtuvo bastante éxito. Lo más curioso del asunto es que a veces luchaba como Ciclón, que era técnico, y a veces como Grey Mask, ¡y la gente nunca se enteró que se trataba del mismo hombre!

En México, los enmascarados tuvieron un éxito increíble. El primer mexicano en hacerlo fue El Murciélago Velázquez, con una máscara completamente negra. Pocos años después ya se hacían luchas de apuestas en la Ciudad de México: máscaras contra cabelleras. Podemos decir que todo se lo debemos a este joven luchador, que conquistó al público de la mejor manera posible.

Ahora sabes que todo comenzó con él cuéntanos ¿cuál es tu máscara favorita de la Lucha Libre? 

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