Heredero de historias

Diego Flores Magón, promotor cultural

Alexandra Farías.

Se ganaron la persecución incesante del régimen dictatorial de Porfirio Díaz. Los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón, junto con el equipo del semanario opositor El Hijo del Ahuizote, flanquearon una enorme manta sobre la fachada del edificio en la que se leía “La Constitución ha muerto” debajo de un gran moño negro. Y se tomaron una fotografía para inmortalizar su acto de protesta que 11 de los 12 involucrados firmaron al reverso (menos Ricardo, ya apresado para entonces).

Esa fotografía de 1903 –que la familia de Enrique ha conservado, junto con su archivo personal– hizo que su bisnieto, Diego, encontrara casi un siglo después el edificio donde posaron esos hombres: las instalaciones del antiporfirista El hijo del Ahuizote. Este lugar no sólo le pareció el espacio indicado, sino icónico para fundar La Casa de El Hijo del Ahuizote, un museo destinado a resguardar el acervo con documentos de su bisabuelo.

El 3 de diciembre de 2012, Marcelo Ebrard inauguró el edificio, remodelado con el apoyo del Fideicomiso del Centro Histórico. Pero llegar a eso no fue fácil. Diego se quedó pasmado cuando lo halló, desvencijado pero inconfundible, en la calle de Colombia número 42.

Después de que comenzara el reordenamiento del Centro Histórico, en 2007, el lugar fue asignado a comerciantes. Diego dio pelea y, aunque no ganó, al final convenció a los comerciantes de compartirlo. Ahora ellos ocupan la planta baja y el resto pertenece al museo en una calle llena de comercios y vecindades.

Puede leer la historia completa en Revista Chilango de Septiembre.