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Razones para ser bonita - | Chilango.com

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Agosto 2014
No. 129
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Razones para ser bonita

Crítica Chilango


Teatro Independencia

Periférico sur (a una cuadra de San Jerónimo) 3400

Entre San Jerónimo y Unidad habitacional independencia del IMSS

Col. San Jerónimo Lídice

Tel. 5595-2117

Horario

vie, 20:45, sáb 18 y 20:30 hrs, dom 17:15 y 19:30 hrs.

Usuarios:



Precios

  • Arriba
  • $369
  • Abajo
  • $449
TC:

Especial
Género
Comedia

Crítica Chilango

Por Melissa Moreno

 

"Tal vez es de cara regular, pero yo no la cambiaría ni por un millón de dólares", es el comentario que pondrá fin a la relación de cuatro años de Stephanía (Sophie Alexander-Katz) y Pepe (Luis Gerardo Méndez). Exageración o no, ella queda devastada porque no puede entender como la persona que dice amarla no la encuentra atractiva. Él, sin entender el daño que sus palabras causaron, intentará recuperarla, pero al cabo de un tiempo se da cuenta que debe seguir su propio camino.  

 

Por su parte, Raúl (Arturo Barba) y Lucía (Ludwika Paleta) tienen un matrimonio aparentemente perfecto que se sustenta en sus bellos rostros y físicos perfectos. Sin embargo, ellos también son victimas de sus propias inseguridades y vacíos. Lu tendrá que soportar las infidelidades y constantes patanerías de su esposo, mientras recapacita sobre los problemas y ventajas que le ha traído el ser bonita. 

 

Ambas, Stephanía y Lucía, luchan contra los estereotipos de belleza socialmente establecidos sin darse cuenta que la belleza y la fealdad de una persona proviene de su forma de pensar, de sus acciones y de la manera en que relacionan con los demás.  

 

Las inseguridades de los personajes quedarán expuestas de manera contundente gracias a las actuaciones de los cuatro protagonistas que, dirigidos por el joven
–pero no novato­–  Diego del Río, logran moverse del humor acido con el que se juzgan unos a otros, al sufrimiento que los convierte en victimas.                 

 

Sin embargo, la escenografía es un desacierto. A través de una pantalla al fondo del escenario, se exaltan momentos de la historia con palabras clave que fuera de aportar a la historia, parecen un recurso improvisado. También se proyectan los rostros de los actores para enfatizar sus gestos y apoyar sus actuaciones, lo que no es necesario porque cada uno llena el escenario con su trabajo.

 

Se trata de una tragicomedia que nos confronta con nuestros principios, con la concepción de la belleza humana, con nuestra urgencia de aceptación, pero sobre todo, con la manera en que nos percibimos y valoramos a nosotros mismos.  

 

Con esta obra del controvertido dramaturgo Neil Labute se cierra la trilogía de la belleza, conformada por “Por amor al arte” y  “Gorda”, textos en los que aborda personajes políticamente incorrectos que hacen una apología de la dominación de la apariencia física en las sociedades actuales. 

Texto  
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