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anual de sexo
Agosto 2014
No. 129
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Todavía... siempre

Crítica Chilango


Sala Xavier Villaurrutia

Reforma SN

Esquina con Campo Marte

Col.

Tel. 5282-1964

Horario

jue y vie 20 hrs, sáb 19 hrs, dom 18 hrs. Hasta el 5 de julio.

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  • General
  • $150
TC: Todas

Especial

Crítica Chilango

Por Roberto Marmolejo Guarneros

 

Todavía… Siempre se resume de una manera muy sencilla: la historia de dos amantes que tuvieron que separarse en la juventud. Después de mucho tiempo, ha llegado el día de su reunión, en el que han de bailar juntos “un vals sin fin, por el planeta”, como escribió Ramón López Velarde.

Por el lado de la anécdota eso es todo. También es el montaje con el que Claudio Valdés Kuri –director- celebra los 15 años de Teatro de Ciertos Habitantes, una compañía que espectáculo tras espectáculo, ha refinado su lenguaje para convertirse en una de las mejores de la escena mexicana. Y quizá la única independiente con cierta estabilidad.

Pero Todavía… Siempre es mucho más: es un tour de force teatral donde convergen la historia de Tara Parra –la octogenaria actriz que lleva el protagonismo-, la biografía de la mujer que inspiró la historia –Sylvia Kuri- y las reflexiones de Conchi León –autora- sobre la vejez, la vida y la muerte.

Uno pensaría que la obra es una pieza pesada, aburrida y solemne sobre esas grandes, abstractas y manoseadas palabras. Pero no, la dupla León-Valdés Kuri nos propone una obra excéntrica, sorpresiva y brillante; vuelta de tuerca tras vuelta de tuerca, como espectadores perdemos el rumbo para recuperarlo en la siguiente escena y reír, conmovernos, pensar o llorar con Tara Parra, que muestra no sólo su talento para la actuación formal sino su capacidad para la  improvisación y el manejo del público. ¿Queda claro que las buenas actrices no tienen edad?

Todavía… Siempre es teatro, ese buen teatro que se cocina en las compañías disciplinadas y rigurosas como Teatro de Ciertos Habitantes. Y sin más que una actriz que domina la escena, un banca como escenografía y la iluminación –sencilla, discreta, apenas perceptible, pero eficaz- de Matías Gorlero, logran un espectáculo que se transfigura en un ritual comunitario, donde podemos recobrar el gozo de la vida. 

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