Revillagigedo
Entre José Azueta y Luis Molla, esquina con Independencia
Col. Centro De La Ciudad De México
Por Paris Alejandro Salazar
Basta con cambiar los colores y las texturas de los "perros de Colima" para que la artesanía se convierta en arte decorativo. Tal fue el trabajo realizado por el artista Carlos Ranc en la muestra "Cambio de estado, la identidad basada en la piel", en la que ha tomado la figura y hecho reproducciones de la pieza con leves modificaciones.
Con el objetivo de poner en entredicho los parámetros del arte [que plantean que una sola pieza contiene toda la carga expresiva del creador, y que la multiplicidad deprecia el valor y la calidad de la obra, al convertirla en un objeto de consumo y alejarla del campo artístico], el artista asegura que no todo lo que brilla es oro, y no todo lo que tiene apariencia ocre, color piedra desgastada por los años y el clima, es una pieza arqueológica, ni lo pintado con detalles brilloso y folklóricos son artesanías. Y mucho menos las piezas pintadas con colores pastel son arte decorativo.
La muestra es una reflexión sobre conceptos que se asumen absolutos, como el arte, lo artístico, lo tradicional y lo ornamental.
El autor aprendió los procesos de fabricación artesanal de los “perros de Colima” y les dio tres acabados disimiles a las obras para dar distintas narrativas a las piezas, y percepción de movimiento. La repetición de "perros" no se ofrece como una carencia de creatividad sino como la oportunidad de profundizar en ellos sin moverse del sitio. Y es que contexto y materiales se vuelven una guía para el pensamiento y las percepciones, que pueden confundir o ayudar a interpretar correctamente el sentido de la obra artística, al dar nociones de procedencia, estilo y función.
La muestra Cambio de estado es una confrontación a la percepción de fijar algo y considerarlo inmutable. Es un reto de frente a disentir con las convenciones y percepciones, de entender que el mundo no es lo que es, sino lo que se quiere que sea.