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Santos inocentes - | Chilango.com

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Julio 2014
No. 128
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Santos inocentes


Monumento a la Revolución

La república

Entre Vallarta y Ramos Arispe, esquina con Ponciano Arriaga

Col. Tabacalera

Tel. 5555-462115

Horario

Lunes, martes y jueves 12-20 hrs, miércoles de 12 a 18 hrs, viernes y sábado de 12 a 22 hrs, domingo

Usuarios:



Precios

  • General
  • $20
TC:
Boletos en taquilla

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Los niños de Helnwein son cada uno de nosotros y nuestro encuentro con su obra nos recuerda el lugar del que todos venimos pero ya olvidamos. Sus niños nos miran desde un ámbito en el que nos llenamos de preguntas, no hay respuestas. Todos ellos guardan un secreto, misterio que se empeña en mantenerse. Así, en cada imagen descubrimos la profundidad de la piel, su absoluta transparencia, vacío. La mirada penetrante se abre como una ventana a los paraísos perdidos de cada uno de nosotros, a la nostalgia en la que vivimos conscientes de esa pérdida original de la que no podemos escapar, somos caída, eco del origen, hemos renunciado a él, nos hemos convertido en tejedores de un tiempo imposible de habitar.

En una era en la que se exhiben imágenes hasta la náusea repletas de escenas desgastadas, mudas, repetidas al infinito, historias de violencia que no permiten la reflexión y nos obligan a darles la espalda, conscientes de la ruptura que se dio en el origen y que nos mantiene escindidos, una vez más, el artista intenta retomar los diversos hilos del entramado y con ellos tejer de nuevo la ilusión: gesto artístico, sacrificio renovador, ritual. 

Niños mexicanos, en toda su fragilidad y transfigurados por el proceso artístico, serán representados. En cada imagen tendremos la oportunidad de detenernos para ver y así dejar de ignorar lo que es obvio y salta a la vista. Creando un equilibrio entre el vacío y la forma se muestran para mostrarnos “algo”. La representación es simulacro y en ese simulacro se puede ver más de lo que imaginamos. A nuestro paso, el laberinto subterraneo del Monumento a la Revolución, en este nuevo espacio, “Paseo Cimentación”, iremos encontrando las imágenes de niños que en cada mirada nos dejarán intuir aquella unidad que se rompió en el origen, ilusión que debe permanecer en el mundo aunque sea como representación artística.

“Los niños de México contienen en su rostro —dice Helnwein— todo el peso del tiempo...”, también contienen la historia, los mitos, todo eso que se ha callado pero que debe contarse, de nada sirve tratar de negar o dar la espalda a la belleza que estas imágenes representan, por eso miran así, porque guardan los secretos de la historia y las historias que jamás se contaron. Hoy vuelven a tomar un sitio. El sacrificio se ha realizado.

[MONUMENTO REVOLUCIÓN MEXICANA/ SUSAN CROWLEY]

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