¡A toda madre!
Mayo 2012
No. 102
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Tacuba 8
Entre Donceles y 5 de mayo, esquina con Eje Central
Col. Centro De La Ciudad De México
Para todo lo que la ley prohíbe, la religión niega, la ciencia no encuentra solución y el dinero no puede comprar, sólo Dios, los Santos y las Vírgenes tienen un milagro. Por ello, ante la fatalidad, lo irremediable y la desesperanza la fe se vuelve alternativa, posibilidad y respuesta. En el México del “haiga sido como haiga sido”, los exvotos son testimonios gráficos de la gratitud y la existencia de esos favores inexplicables, ante la incredulidad colectiva de que un designio divino resuelva los apuros de un compatriota.
Pintados en soportes de madera, latón, papel o lienzo, los exvotos poseen personalidad e identidad propia, el relato icónico emplea elementos simples y poco elaborados para describir la escena milagrosa, se refuerza con la narrativa oral que detalla el favor recibido con expresiones coloquiales, sin pelos en la lengua, tapujos por el qué dirán y sin minuciosidad ortográfica, pues el lenguaje está en función de lo realmente importante, que es comunicar, pero sobre todo agradecer a las divinidades.
Los exvotos montados en los muros del MUNAL relatan de manera gráfica historias tan diversas como las enfermedades que superaron a la ciencia médica, pero no a los santos; los padecimientos desconocidos que vencieron a los conocimientos veterinarios pero no a las vírgenes; el poder divino que ayudó al migrante a cruzar la frontera y llegar a Estados Unidos con bien; la fe que salvó a varios personas de muertes seguras frente a pelotones de fusilamiento, enfrentamientos entre facciones revolucionarias, desastres naturales y accidentes, y hasta el amante que no fue descubierto en el lecho conyugal ajeno.
En la segunda parte de la muestra nos encontramos con los 15 retablos basados en los temas del disco “Pecados y Milagros” de Lila Downs –Mezcalito, Tu Cárcel, Zapata Se Queda, Cucurrucucú Paloma, La Reina Del Inframundo, Palomo Del Comalito, Dios Nunca Muere, Pecadora, Cruz De Olvido y Misa Oaxaqueña–, que además cuentan con instalación sonora para disfrutar de la música y la interpretación.
Amor con amor se paga, por eso el mexicano agradecido con el favor celestial recibido corresponde la atención prestada con un exvoto que da cuenta a otros de la existencia divina y que se sumará a aquellos actos de fe que cumplen imposibles. Y es que estas ofrendas compran o calman a Dios, a los santos y a las vírgenes, ya que las cuentas claras hacen amistades, protección y complicidades largas.
"Pedid, y se os dará", dice Lucas 11:9; por eso, agotados todos recursos, el mexicano se encomienda a Dios, Santo o Virgen y pide el milagro a cambio de un sacrificio personal u ofrenda. Al cumplirse queda en deuda: tendrá que pagar la palabra empeñada.
Los exvotos son arte popular sacro con carácter mexicano, que quizá no contienen la maestría y exquisitez de grandes pintores; sin embargo, tienen la fuerza que toda obra de arte debe poseer que es la de transmitir y proyectar, reflejar una parte de los corazones y creencias.
La resignación es una característica de algunos mexicanos, más que el brillo de la victoria les conmueve la entereza ante la adversidad; el orden, jurídico, social o religioso constituye una esfera segura y estable, de la que no quieren salir; sin embargo, el pecador es un transgresor, que elige y desafia, que se rifa el pellejo ante las leyes, que no se conforman aunque sea mal visto por la gente, que no espera el milagro, porque el verdadero milagro es buscar lo que realmente necesita y no lo que le hacen creer que le falta.
Si la fe no mueve montañas, al menos mueve pinceles.
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