Zéfiro

San Jerónimo 24

Entre Isabel la Católica y Bolívar

Col. Centro De La Ciudad De México

Tel. 5709 7983

Horarios:
mar-vie 13-17 h, sáb 13-18 h.
Precios: $ 300 - $ 450
Formas de Pago:
TC: Todas
Efectivo
Sitio Web
Generos : Mexicana
Servicios: Reservación recomendada, Valet parking, Área para fumar, Terraza, Ambiente familiar, Girlie
Cocina mexicana sencillita para comer entre semana. / Cortesía.

Céfiro con C, es el dios griego del viento del oeste, considerado el más suave y tibio de todos. Sor Juana, destacada poetisa y mujer de letras, decidió escribirlo con Z y poetizar al respecto agregándole frutas de primavera.

Con la misma inspiración, 40 alumnos de 9º y 10º semestre de la licenciatura en gastronomía del Claustro de Sor Juana, cocinan y administran el nuevo Zéfiro (San Jerónimo 24, Centro Histórico, 5709-7983) que inspira a quien lo visita.

A tan sólo dos cuadras del plantel principal, sobre la calle de San Jerónimo, se encuentra un conjunto de edificios bellamente restaurados.

Desde la cocina abierta hacia el enorme salón escapan aromas de un menú que busca enaltecer la gastronomía nacional. De pilón, todo un show de gorros que van y vienen (a veces confusos), junto a flameados y sonoros salteados de ingredientes varios.

Como en todos los restaurantes escuela, lo principal es tener consideración por el esfuerzo de los alumnos y paciencia con el servicio. En pago por estos favores, el paladar se deleitará con increíbles delicias sin complejas sofisticaciones. Aquí es posible probar un rico mole o un tamal en hoja de plátano académicamente bien hecho. Y cerrar con un postre saludable más que calórico. A diario hay una sugerencia del día para los comensales frecuentes.

Muy bueno resulta el sazón y la cercanía con platillos conocidos nada elaborados a precios muy razonables. La presentación todavía se puede mejorar. Al menos ya hacen prácticas, pues a pesar de ser esta la primera licenciatura en gastronomía de México, no hay todavía nombres de sus egresados en los circuitos gastronómicos más exigentes. Confiemos pues que la vida restaurantera, acerque a los aspirantes a cocinero, más al servicio cotidiano y la presión de la línea.

En contra tiene la terrible ubicación, desde cualquier punto es complicadísimo llegar a la hora de la comida. Por lo pronto la idea de una cena romántica con este escenario y un atarceder primaveral cuando el viento zefiro sopla con sus tibios perfumes de frutas maduras, deberá esperar.

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