Vivant

Av. Revolución 1378

Esquina con Juventino Rosas

Col. Guadalupe Inn

Tel. 8500 0943 / 5662 5446

Horarios:
mar-sáb 8-23 h, dom 8-18 h.
Precios: $ 300 - $ 500
Formas de Pago:
TC: Todas
Efectivo
Sitio Web
Generos : Francesa, Internacional
Servicios: Reservación recomendada, Abierto en Domingo, Musica en vivo, Cena después de las 23 horas, Comida de negocios, Ideal para grupos grandes, Valet parking, Servicio de bar, Carta de vinos destacable, Facilidades para discapacitados, Buenos postres, Cena romántica
Vivant. Comida francesa. / https://www.facebook.com/RestauranteVivant

Rodeado de pequeños e informales restaurantes, éste resulta ser una excepción. Los gerentes rondan durante todo el día entre las mesas revisando que no falte nada y, para comodidad de los clientes, nunca se acercan a menos que uno los llame. Sin embargo, pasa lo mismo con la carta: puedes estar horas disfrutando de un aperitivo (y tratando de descifrar la música de fondo que apenas se escucha), pero hasta que no te decides a pedir el menú nadie te lo lleva. No es una descortesía, sino un estilo de servicio que no a todos les resulta cómodo.

Las recomendaciones generalmente son muy atinadas, así que puedes confiar en lo que te dicen. Toma en cuenta que las porciones son bastante abundantes y tal vez sea mejor compartir. Para empezar, la ensalada de palmitos es maravillosa. El corazón de esta planta cortado en diagonal rodea las diferentes lechugas y simula las columnas del Partenón. Seguramente será lo último que te comas por temor a derrumbarlas. Su aderezo de vinagre dulce y estragón reduce la amargura de algunas lechugas, como la arúgula, y de repente te encontrarás con un sabor bastante ácido. No te asustes, no se les fue un hueso de limón, proviene de la flor de jamaica tostada, un verdadero rompecabezas de sabor para el paladar.

Comer aquí es algo divertido y a la vez preocupante si nadie te explica el paso uno antes de dar el primer bocado. Por ejemplo, la sopa de cebolla la sirven en una costra de pan bola con una capa de queso derretido en la tapa, misma que debes voltear y esperar unos minutos a que caiga todo el queso en la hirviente mezcla. Si no lo sabes y nadie te lo dice, seguramente te quedarás mirando el plato con cara de interrogación hasta que te aventures a raspar con la cuchara el queso. Una vez terminado este ritual puedes disfrutar de una rica y exacta mezcla de caldo, cebolla, pan y queso en una sola cucharada. Las diferentes texturas y sabores se revuelven en la boca. Lo dulce de la cebolla no se ve opacado por lo salado que puede llegar a ser este platillo, sin embargo, es tan grande que seguramente no te la acabarás.

El plato fuerte más aclamado del lugar es la brocheta de camarones, que se convierte en una verdadera comida didáctica, en donde usarás todos los sentidos: primero la vista, en el momento en que ves el cuadro que forman los dos platos con forma de bumerang, uno amarillo brillante con salsa de mango y maracuyá, y otro con salsa de tamarindo rojo quemado rodean la brocheta color pan tostado que viene sobre un montecito de arroz salvaje. El tacto aparece cuando juegas un poco sumergiendo la punta de los camarones en una salsa u otra, sólo para descubrir que depende de cómo lo hagas el sabor cambia radicalmente, comenzando por la acidez del mango y del maracuyá, así como la dulzura del tamarindo, justo antes de masticar y escuchar el tronido del coco tostado y los grandes trozos de macadamia que empanizan al marisco, hasta llegar finalmente a un camarón tierno y jugoso cuyo sabor jamás se rezaga respecto a todos los que lo antecedieron.

Después de toda esta opulencia de placer no dejes de probar los postres, que cuentan con la misma calidad que los alimentos. Los sherbets son una rica decisión si ya no te cabe ni un alpiste. Son ligeros y te quitarán el sabor salado, además de ofrecerte otra feria de color y sabor. Son seis pequeñas bolitas, cada una de diferente sabor, limón, mamey, mango, maracuyá, zarzamora y chocolate con menta, en un plato que impide que se revuelvan entre sí. Parecerá que estas comiendo espuma y, aunque hayas dicho que ya no más, te acabarás todas.

El ambiente es tranquilo y romántico por las noches, ideal para llevar al galán o la chica que te guste, y ver que tan divertido y abierto es a los nuevos sabores. Y, para recordarte lo bueno del servicio, al momento que pides la cuenta te pedirán tu boleto de estacionamiento, de manera que cuando salgas ya estará tu coche listo.

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