Desde 1971, inamovible como la corrupción, este pequeño local siempre ha sido de la familia Morales y actualmente va en la tercera generación. Aquí preparan todo el proceso del taco: desde los guisados y hasta el terminado en la canasta.

Grandes salsas: de chicharrón con chile morita, guacamole con habanero, el picado lleva chile manzano, cebolla, rábano, aceite de oliva y sal con poco limón.

La rajas son de lata y le añaden zanahoria hervida. Las hacen tan picosas como lo pidan los clientes. Los tacos de mole son de mole verde de Puebla; igual el adobo. El chicharrón es carnudito. Se venden más de mil tacos diarios y en diciembre despachan hasta siete mil.

Se acaban por igual todos. Lo tradicional es el tamaño y el sabor. No tienen sucursales ni página de internet: aguas, no te confundas con imitaciones.

Taco de canasta: $13.