Más que el lugar de encuentro de la comunidad gallega en México, deliciosos platillos de la región.

Es señorial. Aquí me animaría a traer a mi abuelito, aunque por el tipo de cocina no creo que lo pudiera resistir. El Centro Gallego o mejor conocido ahora como O´Xacobeo es un auténtico referente para la comunidad de esa región española. Es extraño ver a tanto “chaval” en un lugar tan alejado del gusto juvenil en cuanto a comida, música y ambiente. Apenas llegas sale a recibirte el capitán de meseros y asigna a alguien para que te dé una mesa rápidamente. Ya sentado te entregan una carta amplia y con varios platillos típicos de la región.

En bola siempre puedes probar más cosas. Nosotros empezamos con una tortilla española. Digamos que era cumplidora, mas no sobresaliente. Para plato fuerte me fui detrás de un salmón en salsa de langosta. Lo que me encantó es que cocinaron al pescado con piel, que sabe deliciosa, con ese saborcito perfumado y crujiente tan particular del salmón. A decir verdad, la salsa de langosta desilusiona un poco. Me dio la impresión de que no estaba integrada al plato, se veía y sabía como un agente extraño, metido un poco a la fuerza. El corazón de filete a la pimienta estaba estupendo. Todo estaba perfecto, salvo un pequeño detalle: los champiñones eran de lata. Mala pasada cuando tienes un corte perfecto.

El filete de res a los cuatro quesos le damos el premio a la combinación de sabores potentes. Uno de esos quesos, que, por cierto, mataba a los otros, era roquefort. El olor inundaba y opacaba a los otros platillos. Por supuesto que esto debía ir acompañado de un vino español. Nosotros decidimos que fuera uno de la Rivera del Duero.

Aunque el ambiente no es para nada acogedor, tienen muchos clientes asiduos, aunque eso tiene que ver más con la comunidad que con el lugar. Otra cosa: la música es realmente mala, no podíamos reconocer una melodía.