Cuando cruzas la entrada, también cruzas un umbral que te lleva directo a una playa semi-virgen: de las paredes azul cielo cuelgan redes y peces espada; del techo, móviles de conchas y peces globo disecados a modo de lámparas chinas.

La Ostionería Mazatlán se antoja el sitio ideal para ver un partido de fútbol mientas te curas la cruda: acompañado de un delicioso coctel de camarón (que el nombre no te engañe: no son los moluscos, sino los crustáceos rosaditos la especialidad), te tomas una chela en cualquier tarde de fin de semana, igual que un montón de familias que han hecho de este sitio una tradición de la zona.

Para rematar, otra especialidad, el filete relleno de mariscos, o un buen alambre de camarón -que no se impone, pero cumple. El servicio es amable y los precios razonables, aunque hay que llegar a buena hora (cerca de las seis de la tarde) para encontrar lugar.

Cura crudas: Cóctel de camarón