¿Estás solo, solín, solito? Ve a NONSOLO, su significado literal es “no solo” y por algo debe de ser. Se dice que su comida es un reconfortante abrazo que te hará sentir acompañado, aún cuando no lo estés.

Su menú tiene muchas opciones, pero te recomendamos que inicies con unos calamares fritos. Si no eres fan de los mariscos, pide bruschette de serrano o berenjenas horneadas, sencillamente deliciosas.

En caso de que no quieras comer pesado, pide una de sus ensaladas. Como la clásica César con pollo, o una nueva como la Vikinga: salmón ahumado, papa cocida, lechuga, arúgula, cebolla morada y salsa cremosa. La Caprese es fresca y sencilla.

Si en cambio quieres algo más sustancioso, tienes varias opciones para elegir. Una de ellas son las pastas. El fettuccine al salmón, es espléndido; o el spaghetti alla bolgnesa no te fallará. También tienen lasagna, y buena noticia para los que no comen carne, hay una vegetariana. ¿Eres intolerante al gluten?, aquí puedes pedir cualquier pasta libre de éste.

Claro que este no sería un lugar de comida italiana si no tuvieran pizzas. La de cuatro quesos, la de prosciutto y la Regina son buenas; pero la Carbonara y la Biancaneve, son mejores. El panini también forma parte del menú, así como la focaccia y la piadina –pan de harina de trigo sin levadura–. El panino club: pollo empanizado, huevo cocido, tocino, lechuga, jitomate y salsa tártara es un must.

La carta de vinos es corta pero variada. Pregunta a tu mesero cuál va mejor con tus alimentos.

El lugar te puede aislar unos momentos del bullicio de la calle Álvaro Obregón. Con sus mesas caoba y decorado rústico, se crea un ambiente acogedor y agradable para pasar el rato. Ya sea non solo o solo, es una buena alternativa para comer rico.