Para los que imaginaban imposible encontrar un digno espacio representativo de la comida Yucateca, aquí la solución. Le-Lah-Tho, traducido como «Esto es Mérida», es un espacio que traslada de inmediato a una casita yucateca donde las señoras, amables, sonrientes y bellamente ataviadas con trajes típicos atienden maternalmente a los comensales hambrientos que a diestra y siniestra piden todas las delicias de la carta.
Imposible reseñar este lugar en una visita, la variedad y sazón resultan conquistadores absolutos.

Para empezar un rico hojaldre yucateco, un delicioso panecillo que a simple vista parece postre, resulta ser un rectángulo de pasta hojaldrada rellena de jamón y queso, la crujiente capa dulce hacen maravillas en la boca. Y esto es sólo el principio, la sopa de fideo y frijol supera en apapacho a la de lima que también es deliciosa.

Para los indecisos hay una platón surtido que trae un salbute (taco con huevo y otros condimentos), el clásico y bien conocido panucho de cochinita, un codzito (el taquito dorado), el papadzul y hasta una versión de pavo guisado a fuego lento

Para pasarse todas esta delicias, es ideal una jarra de agua de horchata que no tiene comparación, la textura en boca es fina y aterciopelada, el sabor tiene un agradable y fresco dulzor.

Para el plato fuerte hay quien todavía tiene espacio para un queso relleno, carne de cerdo picada y guisada dentro de un queso holandés, la integración e intensidad de sabores es fantástica y se acompaña de un chile güero, de esos que aporta acidez pero nada de picor. Las tortillas son hechas a mano, gruecesitas con algunos trocitos de maíz criollo.

Un lugar fantástico y mágico que está escondido ahí entre la vorágine de Patriotismo. Muy cerca del segundo piso de eje 5.

Imperdible, entrañable y delicioso para una escapada o compartir el hallazgo con la familia.