Tres enormes trompos flanquean el local, con una carne jugosa ligeramente condimentada. Sin el rojo excesivo del adobo, es suave y jugosa. Hay gringas, bistec, costilla, frijolitos además de cabeza y suadero. Altamente recomendable es la cebolla asada: no es de cambray sino blanca, envuelta en papel aluminio. Todo un descubrimiento de sabor sofisticado.

La Susy pasó de ser un local chico a uno mediano que no ha querido crecer más. Su ambiente es decididamente familiar. No dejes de probar las aguas: horchata, piña, jamaica y tamarindo.

Un lugar con más de 42 años funcionando y gustando.