Galanga Thai Kitchen

REVISIÓN GENERAL
Atención
Calidad
Ambiente

Guanajuato 202

Entre Monterrey y Tonalá

Col. Roma Norte

Tel. 6550 4492

Horarios:
mar-sáb 13- 22:30 h, dom 13-18 h
Precios: $ 300 - $ 500
Formas de Pago:
TC: Todas
Efectivo
Sitio Web
Generos : Asiática
Servicios: Abierto en Domingo, Valet parking, Estacionamiento cercano

Por: Pedro Reyes

Eleazar Ángeles y Somsri Raksamran –Ana, para los cuates– se conocieron en el hotel Banyan Tree de Acapulco, cuando ambos tenían labores específicas en Saffron, el restaurante tailandés. Años más tarde, ya casados, viajaron a la Ciudad de México para continuar su carrera dentro de los restaurantes: Four Seasons y Máximo Bistrot Local fueron algunas de sus escalas antes de dar el gran salto de abrir su propio changarro. Con el deseo de dar a probar auténticos sabores thai, Ana y Eleazar vieron en un pequeño local de la calle Guanajuato la oportunidad ideal.

Galanga es, creo, la respuesta a un mercado que buscaba un tailandés que fuera realmente bueno y no fuera ostentoso ni impagable. Precisamente aquí, gracias a la búsqueda de los productos auténticos y a la dedicación hacia la sazón correcta, platos como la clásica sopa Tom Kha Gai o el curry verde son llevados a la mesa con una manufactura impecable y, sobre todo, llenos de sabor.

Se trata de un pequeño bistró, muy casero, donde los platos salen al momento, es decir, no hay nada preparado de antemano como suele suceder en otros localitos especializados. De sus joyas, resaltamos –y de paso, invitamos al respetable a probar– la ensalada de papaya, uno de los platos más comidos en Tailandia que, aunque no apetezca de nombre, es increíble por su fresco cítrico en contraste con sabores salados y agripicantes.

El pad thai es muy correcto y viene bien servido, incluso para compartir. Sus sopas y currys son excelentes –con la presencia de la galanga, la raíz similar al jengibre que le da el nombre al local– aunque ningún mexicano se espantaría si los sirvieran más picantes. Para estos sabores especiados, vale la pena maridar con alguna cerveza tailandesa o un vino espumoso. No termines la experiencia sin el postre obligado: el mango con sticky rice.