Tacos con una extraña combinación oriental y mexicana, pero con excelente sabor. Si aún no conoces El Greco, te enamorarás y no por su decoración, pues se trata de un sitio modesto con unas cuantas mesas dentro del local y un par sobre la banqueta, sino por sus excelentes tacos árabes. El mérito de este legendario lugar fue gracias a la dedicación y cariño de la señora Esperanza Bank (fundadora del lugar), emigrante polaca que llegó a México en 1923 y que en 1976 forjó este clásico. Pastor, pan árabe, bistec, frijoles, tostadas, enchiladas, quesos fundidos, tacos de arrachera… todo es delicioso y cien por ciento casero. Ojo con los postres: flan, pay de limón y gelatina de yogurt natural, inolvidables.

Dato curioso: del techo cuelga un foco que lleva más de cuatro décadas sin fundirse, pero no es nada comparado con los años que lleva Boni, el taquero fiel, quien comenzó a trabajar en El Greco en 1976. Si le das una oportunidad a este restaurante seguro volverás una y mil veces.