Excelente menú a precios accesibles, incluso a los platillos que parecen más simples aquí le suben el nivel con un toque gourmet.

La ciudad es un cuerpo vivo, se transforma, se mueve, se crea y se destruye. Conviviendo en semejante ecosistema, es lógico que los restaurantes también cambien su oferta gastronómica y en Bistrot M lo saben bien. Hacer una reseña sobre un menú en constante movimiento, es saber que ésta caducará pronto; sin embargo, nos arriesgaremos con los favoritos residentes del menú como el renombrado filete de res marinado sobre puré de papa con ajo negro a la vinagreta de eneldo y limón eureka con arúgula fresca. Otros clásicos son el chile hojaldrado relleno de queso de cabra en salsa de mango y la pechuga rellena de tres quesos con jitomate deshidratado, empanizada con salsa de alcachofas y aceitunas. Inolvidable para las comidas con mamá. Como no todo es pollo o carne, Bistrot M también ofrece un muy rico lomo de atún en salsa de durazno con cardamomo.

Los postres son otra cosa, muy elaborados y encantadores pero el mejor: tarta de guayaba con maracuyá y cardamomo. Nada demasiado dulce, en su punto. Además, tienen una significativa oferta gourmet en lo referido a catering y banquetes. Pregunta por sus menús de temporada y de festividades, te sorprenderás. Se podría pensar que se tratan de bocadillos sencillos pero aquí llevan todo a otro nivel: la quiche de roquefort con cebolla caramelizada y la quiche de huitlacoche y elote son dos buenos ejemplos de ello.

No creemos que haya nada más que decir, insistimos, cuando vayas a Bistrot M, te tocará descubrirlo por ti mismo.