Quesadillas para trasnochados, las famosas quecas de Altamirano

El alivio de medianoche

Quesadilla de hongos con queso
Foto: Diana Féito

¿Me pasa un papelito? Es lo primero que se le debe decir a doña Alicia García, una señora que desde hace 38 años le da de comer a los vecinos de la San Rafa, apacigua la borrachera o el monchis nocturno. Ella toma la comanda escrita por sus clientes, descifra la letra y en voz baja repite la orden para echarla al comal. Era la una de la mañana cuando llegué por mi post-cena, no era la única, alrededor del comal había ojos atentos a los tlacoyos, a las quesadillas y al pambazo que estaban prontos a salir.

Es la esquina milagrosa, es el único puesto abierto a las dos de la mañana, hay quien saliendo del trabajo prefiere ir con doña Alicia que llegar a casa porque ahí lo reciben con un apapacho calientito. Hay quien se queda hasta por hora y media esperando a que ella llegue en su camioneta a instalar su puesto y ofrecer sus garnachitas acompañadas de salsa roja de guajillo o verde con serrano. ¿Con cebolla o sin cebolla? Pregunta ella, me ve y ella misma se contesta: pues va con cebolla porque no creo que bese a nadie, me reí y le dí la razón.

La maestra de las quesadillas: Alicia
Foto: Raquel del Castillo

Lo curioso es que ella no es de la colonia, viene de Chalma. Sólo tuvo la visión de que San Rafael sería la tierra prometida para su negocio. “Era una época en la cual San Cosme estaba limpia de puestos, ni un alma pasaba”, contó la doña quien antes de estar en esta esquina estaba enfrente sobre Altamirano a un lado de la panadería. Un local que le hacía compañía de nueve de la mañana a cuatro de la tarde (su antiguo horario).

El negocio ha mejorado, así como la clientela, su changarro lo comenzó con un brasero, carbón y dos huacales, ahora abarca mucho más con un comal y tanque de gas, además otras tres mesas: para los guisados, para el pan de pueblo, y otra para los atoles y tamales que los vecinos llevan a casa.

Comal con quesadillas
Foto: Raquel del Castillo

Aunque sea de Chalma, Alicia no baila. Su danza está en el comal torteando la masa azul, para luego pasarla a la plancha redonda toreando la tortilla con la mano. Una suerte que se disfruta mucho cuando se tiene hambre o antojo. Cuando ella no está, la esquina vacía es causa de tristeza, hay quien hasta la espera dos horas parados esperando a que llegue. A mí me consta que cuando ella llega a faltar hay un hueco que me hace regresar a casa sin mi quesadilla y sin los besos de nadie.

Si vas en mood tranqui de cena pide el atole de arroz y el tamal dulce, una dupla llenadora (también tiene tamales de rajas y verdes). Pregunta por la quesadilla de chicharrón con queso, es deliciosa y el dueto ideal es la salsa roja. Para el munchie, el pambazo es el indicado (la salsa de guajillo y el guisado de papa con chorizo rifa). De tlacoyos prueba el de haba y requesón con sus nopalitos y queso encima.

¿Dónde?

Entre Ignacio Altamirano y Joaquín García Izcazbalceta, lun-sáb 19-3 h (menos martes y domingo).