¿Hambre GIGANTE? Prueba las orejas de elefante de la Guerrero

En la Colonia Guerrero, una de las de mayor tradición de la Ciudad de México, se encuentra Tamales Teresita, un local que lleva ya varias décadas de fama ganada a pulso. No sólo son buenazos haciendo tamales —de buen tamaño, por cierto—, ellos son los creadores de un plato que hace que los vecinos sean capaces de esperar un buen rato con tal de hincarles el diente: las orejas de elefante.

¿Por qué se llaman así? Pues precisamente por su tamaño, que se asemeja a los abanicos naturales de ese paquidermo. Samuel Barajas nos contó que fue un trabajador de Luz y Fuerza el que bautizó así a estas milanesas, que resultaban impactantes de primera vista.

Las orejas de elefante —que en realidad son de pollo o de res— pronto se volvieron populares y fue así como surgieron varias modalidades del plato. Las más “sencillas” —valgan las comillas— se sirven con papas a la francesa, ensalada y frijoles refritos. De ahí para el real, las orejas se vuelven un súper combo llenador que puede llevar enchiladas, chilaquiles, arroz y plátano macho.

A todas las guarniciones anteriores se les suman queso gratinado, jamón y así es como nace uno de los platillos más famosos de esta colonia y de los alrededores.

«Aunque parezca difícil de creer hay gente que sí la pide con todo. Está la milanesa Súper Teresita, en honor a mi abuela, que fue la que empezó este local», nos comentó Samuel.

Mercedes Valdés Maldonado, mejor conocida como “Teresita”, seguramente no imaginaría que un negocio banquetero que ella empezó impulsada por la necesidad de sacar adelante a su familia, se convertiría en toda una leyenda chilanga.

Ahora bien, todo tiene sus asegunes, el único pero que se le puede poner al lugar es que seguramente ellos nunca pensaron que se volverían tan solicitados, y es por ello que a veces el local se siente chiquito ante la demanda de tanta gente que viene a probar este peculiar antojo citadino.

Así que ya sabes, si piensas lanzarte, no sólo vengas armado de una buena dosis de apetito, sino también de paciencia, porque a veces hay que esperar, aunque seguro valdrá la pena.

Tamales Teresita, Heroes 197, Guerrero, mar-dom 07:30-21:30 h