La cata twitter

Especial

Los blogueros-twitteros de vino están bien enterados. Es más, me
atrevo a decir que los principales interesados en el tema estaban
convocados. El sábado 15 fue la segunda edición de la #catatwitter,
misma dinámica, diferentes etiquetas: en seis sedes (D.F, Monterrey,
Saltillo, Puerto Vallarta, entre las principales), se cataron seis
vinos, acompañados de un menú degustación. Lo único que había que
hacer, era escribir en 140 caracteres las notas de cata con el hashtag
y listo (para los que no planeaban asistir al evento, el paquete de los vinos estuvo disponible en el portal de enosphera)… en el DF esto fue lo que pasó: 

Primero, lo primero: 
En esta segunda ronda de #catatwitter, los seis vinos tenían una línea
en común: cinco eran nebbiolos y el sexto (que en realidad fue el
primero) era un blanco. En cada sede, uno de los anfitriones tuvo su
turno para guiar la cata: en el DF fue Predro Poncelis Bambrillia, al
lado de los organizadores @juansotres y @Ysusi. 

Lo chido:
Fue buena la convocatoria, fue buena la difusión y fueron buenos los anfitriones. La mejor parte es que la gente que asiste a este evento está realmente interesada en el vino (algunos en tomarlo, otros en venderlo). También es bueno, porque el medio democratiza un producto que suele pasar por snob. Al final, lo que se agradece es que Tomar vino es rico, cualquier día es bueno, cualquier pretexto también. 

Lo chafa:
Siempre los despegues y los aterrizajes son complicados. Cuándo llegué
a la cata dígamos que las cosas no corrían como relojito suizo. Fallaba
el sonido, faltaban lugares y varios de los invitados no sabían bien
cómo sería la dinámica. La buena noticia es que los organizadores se
pusieron las pilas y para las ocho cuarenta el primer tiempo con el primer vino ya estaba en todas las mesas. Hubo algunos achacosos, sí, pero al final los comentarios fueron todos positivos.  

Los vinos:
La mejor parte de la noche (¡y cómo no!). Aunque la calidad de los vinos haya sido variable, la experiencia es recomendable por completo. Vale la pena por varias razones: la más obvia es que no hay mejor manera de aprender de vino que probando vino. Es valioso también que la cata sea de diferentes bodegas (si bien no es el panorama exahustivo la diferencia entre una botella y otra es buena puerta de entrada), también es bueno (hasta cierto punto)  que la cata no sea completamente guiada, así se hace más evidente (y al time line del twitter me remito) las notas no están tampoco dirigidas, ni comprometidas.  

La otra ventaja la da el twitter: catar ensimultáneo enriquece la experiencia, en este caso particularmente el plus estuvo en que cada sede maridó los vinos con diferentes platillos.  También fue un buen ejercicio el comparar un mismo varietal con diferentes ejemplares y en el caso del último vino, de diferentes regiones. 

2V de Casa Madero: con una tostada de marlin con salsa de poro.
Bella Terra, Bella Terra: con una ‘bolita’ de risotto
Equinoccio, Viñedos Lafarga: con tártara de atún
Planeta, Sinergi VT: carpaccio de pulpo con tostada de parmesano
Albarolo, Shimul: con ensalada con nuez caramelizada y aderezo de blue cheese 
Giribaldi Barolo D.O.C. 2004: brocheta de carne con salsa de champiñones

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