GAY

¡Salud!

 

Con tanto macho ¿a poco tú creías que no existían?

Viena: La machín-cuepa
Si vas entre semana no hay nada raro salvo que pende una bandera de arcoiris pasando la entrada. Un mesero que tiene todos los años del mundo te trae tus tragos, te los va apuntando en una listita (que deja en tu mesa para evitar las desconfianzas) y se vuelve a sentar. La tele está prendida, el soundtrack proviene de la rockola y tiene hasta hora feliz de 17-20hrs.Todo tranquilo. ¡Ah!, pero el viernes en la noche cambia. Cruzas la puerta y es muy impresionante encontrar un muro de testosterona que mueven ocasionalmente el ritmo y los ventiladores tipo Acapulco. Si había como unas 200 personas sólo 8 éramos mujeres. La concurrencia es de 20 a 35 años y adultos juveniles con varios conatos de vejez. La pared crema con su luz fluorescente convive con un estrobo y con una bola disco. Hasta en la música hay promiscuidad y es posible encontrar chavos con bigote y sombrero cantando de su ronco pecho canciones de Cher. Pero no importa que tan atareados estén los que atienden la barra, aquí se dan el tiempo para ponerle una servilleta en forma de abanico en la boca de tu botella de cerveza para que la limpies. Eso es clase.
República de Cuba 2 esq. Eje Central, Centro, 5512-0929.
Tequilómetro Cazadores $53   

El Inernet: La red misteriosa
Nuestro amigo entró a una miscelánea, pensamos »trae hambre» pero pasamos de largo las papas, los gansitos  y los estantes con panes Bimbo. Donde sería la trastienda encontramos unas mesitas con gente y pintado en las puertas de un clóset un letrero en tonalidades pastel que decía “Sal del clóset”. Subimos unas escaleritas  y llegamos a un espacio que apenas superaba el área de una sala comedor con paredes de cebra y luz negra. Cuadros gays  y un abanicazo negro complementan el decorado y en unas mamparitas tipo cabina telefónica está el mingitorio. Las mesas y las sillas están tan pegadas que no hay manera de no acabar queriendo a las parejas de vestidas, transgénero y de obrero y extranjero que te acompañan. Aquí sólo se sirven chelas ($15) y caguamas ($25) y de botana puedes comprarte unas papotas, unas palomitas, una Maruchán y de plato fuerte un Lonchibon. ¿Se trata de un lugar pirata? No lo sabemos, pero por lo pronto su barman-dj-mesero tiene un auténtico ojo de vidrio.
Miscelánea en una calle perpendicular al Sheraton del Centro Histórico.
Tequilómetro Cazadores: NA