El Cardenal: Cocina popular

VÍA@Gynna_H
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A finales de los años 60, Jesús Briz y Olivia Garizurieta llegaron al DF, las oportunidades de trabajo eran escasas y las necesidades familiares eran muchas. Sin embargo, algo que sabían hacer muy bien los dos era cocinar, y es por eso que en 1969 decidieron abrir un negocio enfocado en la comida. El primer Cardenal se situaba en la esquina de Moneda y Seminario, pero en 1982 se descubrió el Templo Mayor y la manzana fue expropiada por el gobierno de José López Portillo.

Aunque la amenaza de salir de ese primer espacio siempre estuvo presente, esto no se concretó hasta 1991. No obstante, la familia Briz Garizurieta ya había buscado con anterioridad un nuevo sitio donde instalar el restaurante y fue así como en 1984 llegaron a la calle de Palma y se establecieron en un enorme y bello edificio de principios del Siglo XX.

Para el desayuno lo imperdible es el trío que ofrecen: chocolate, pan y nata. Podría sonar simple, pero la relevancia y la estrellita que se lleva es gracias a que los procesos que usan para armarlo es totalmente artesanal. El pan lo hornean diariamente, el chocolate es hecho desde la pastilla, incluso ya tienen su propia marca registrada, y la nata la producen todos los días en un rancho ubicado en Zumpango, Estado de México.

A la hora de la comida también hay gratas sorpresas, como la sopa seca de elote, que te puede hacer creer que estás comiendo esquite en plato. Está preparado en una base de chile con tortilla doradita, a la cual se le agregan granos de elote fritos con chile ancho y epazote. En cuanto al plato fuerte, una buena sugerencia es la pechuga rellena con queso de cabra en mole coloradito. El mole es muy rico y no está nada picoso.

Otra de las cosas que cabe mencionar en el cuidado que le dan a los alimentos es la “nixtamalización” hecha con maíz criollo. El proceso es a la antigüita y esto asegura que a tu mesa llegarán tortillas recién hechas y calientes.

Actualmente El Cardenal ya cuenta con tres sucursales: Alameda, Lomas y San Ángel; lo cual hace que la demanda del lugar se distribuya en otros puntos de la ciudad y no sólo se acumule en el Centro.