Carlos Couturier, socio fundador de Grupo Habita

Fiesta en la suite

Theda Acha

El 2000 fue la cresta de un movimiento social en el país.

El cambio político atrajo la atención internacional y México se puso de moda en el mundo. Surgieron cineastas exitosos como Iñárritu; emergieron artistas y galerías que dieron origen a la feria de arte MACO y músicos que proponían una reinterpretación de lo nacional, como Nortec.

«El Habita se volvió punto de encuentro de gente revo-lucionaria y creativa de todos los nichos, desde las finanzas hasta el arte, la moda y la televisión. El fenómeno continuó con el Condesa DF», reflexiona Carlos Couturier, a diez años de la inauguración del hotel Habita, en Masaryk.

Para celebrar su primera década de innovación harán una fiesta de gala con los arquitectos, interioristas, diseñadores y chefs que han colaborado y dejado su talento en cada uno de los proyectos del grupo. Personajes como Enrique Norten, Javier Sánchez, Ricardo Legorreta, Enrique Olvera…

Hace unos días Carlos cumplió 49 años y sigue en ánimo fiestero; juega con los globos que hay en la sesión de fotos mientras nos platica su historia de éxito.
Conoció a uno de sus socios, Moisés Micha, en la maestría de Comercio Internacional en el ITAM. Comenzaron a trabajar juntos y al incursionar en la hotelería invitaron a otros miembros de la familia Micha. «Nos complementamos: Moisés es un visionario de los negocios; Rafael es experto en promoción y relaciones públicas y Jaime en controles, personal y finanzas». Carlos se dedica a la ubicación del lugar, diseño, arquitectura y a desarrollar el concepto de cada hotel.  

«Nos gusta descubrir espacios en las ciudades o contribuir a su desarrollo. Tomar riesgos, ir a donde podamos hacer la diferencia». Lo hicieron cuando instalaron el hotel Deseo en un pueblo pesquero de la Riviera Maya. A partir de eso, la pequeña población creció al grado de superar a Cancún como destino turístico. Gracias a esa apuesta, Playa del Carmen es la lujosa ciudad que conocemos ahora y, al parecer, están por repetir esa experiencia en el Acapulco viejo con Boca Chica: «Es un hotel muy marino, casi rompen las olas dentro de él; la intención es hacerlo un destino en sí mismo y prescindir del Acapulco caótico que ya se parece demasiado al DF».

Tienen hoteles en Monterrey (Habita), Veracruz (Azúcar y Maison Couturier), Puebla (La Purificadora), Guerrero (Boca Chica) y, claro, en el DF (Habita, Condesa DF y Distrito Capital). Pero los proyectos siguen: el próximo año inaugurarán su hotel en el Centro Histórico, en el que fuera el Palacio de la Condesa de Miravalle. También está en proceso otro en Nueva York y, dice Carlos, «le estamos echando el ojo a Mazunte y a Puerto Escondido… Seguimos buscando el nuevo Playa del Carmen».