Al pan, pan. Y al vino… también

F_trudeau/ Flickr

La combinación clásica. Esa que a muchos les es imposible separar: el vino y sus compañeros de toda la vida, el queso y el pan. 

En
esta ocasión, los buenavida.mx nos enfocamos al primer elemento de esta
ecuación – El Queso – Y les traemos 3 recomendaciones junto con su
vinito para acompañar.

El queso y el vino tienen una
larga historia que los liga… en Europa; ahí, los dos elementos han sido
elaborados desde hace varios siglos.  Acá en México empezamos con el
vino y el queso en la época colonial (hace unos 500 años). El inicio tardío no es un impedimento
para comer buenos quesos en México; se pueden encontrar  prácticamente todos lados; DF y provincia por igual. 

 

Quesos suaves con vinos secos y quesos fuertes con vinos dulces

Los quesos pueden dividirse en
suaves (sabores ligeros) y fuertes (esos curados que algunas veces
huelen a patas); aquí existe algo así como "el tinto para carnes rojas
y el blanco para carnes blancas" pero es "Quesos suaves con vinos secos
y quesos fuertes con vinos dulces" (entiéndase como secos todos los
vinos que no contiene azúcar residual) recuerda, éstas frases son meras
sugerencias, no deben considerarse nunca como reglas absolutas.

Casi
siempre será mucho más fácil maridar un vino semidulce o dulce, algo
así como un espumoso semidulce de Freixenet, un White Zinfandel de
Cetto o un Dulché de Barón Balche con los quesos que encontramos con
facilidad como el Gouda, el Gruyère y el Manchego. Algunos  vinos secos
(el el caso de los blancos) presentan una acidez marcada que puede
llegar a chocar con los sabores cremosos, pero se puede buscar alguno
con leves toques de madera que pueden ayudar a resaltar características
de los quesos, por ejemplo un Marella (sauvignonblanc con barrica)
puede ser un buen punto de partida. L
os vinos tintos nos ayudan a
cortar esa parte grasa de los quesos, pero si ponemos un vino muy
potente algunas veces puede hacer que el queso solo sea una textura
graciosa en la boca… al final de cuentas el chiste de todo es jugar con
los dos elementos, llegar al punto donde mejor nos sepa, que el queso y
el vino combinen chido y nos dé una experiencia mucho más placentera
que consumiendo los elementos por separado separados.