Lo que no sabías de la sidra

10 razones para tomar de la auténtica

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-Primero lo obvio: la sidra está hecha de manzana. Sí, pero no todas las manzanas funcionan para hacer sidra y no todas las sidras están hechas de la misma variedad de manzana. De hecho, existen más de 70 variedades de manzana para hacer sidra y todas, en su forma natural, tienen una cosa en común: no son comestibles (son tan tánicas, ácidas, que morderlas no resulta agradable).

– Segundo: la sidra no siempre es dulce. Se puede hacer de muchas formas, con burbuja o sin burbuja, puede ser dulce como un refresco ligero, medio dulce como un prosseco o seca como la champaña.

– Tercero: la sidra no es necesariamente una bebida con bajo contenido alcohólico. Aunque las sidras que encontramos en México tienen, en promedio, 6% de alcohol, existen versiones que pueden alcanzar el 15% -y ésas son las que sí quitan el frío-.

– Cuarto: la sidra es como el vino blanco. Los procesos de producción son muy similares, así que las mismas técnicas de añejamiento en barrica y mezcla de diferentes caldos se pueden aplicar a la sidra para obtener productos con características más complejas que los refresquitos de manzana con alcohol se venden en el súper.

– Existen 3 tipos de sidra: la sidra común (un buen vino de manzana), la sidra inglesa (que suele tener acidez baja, aromas de humo, granero, caramelo) y la sidra francesa (con una acidez cercana a la de la champaña y de aromas más frutales y frescos). También hay algunas excepciones: como cidre de glace o sidra de hielo que se produce en Québec.

– El mayor productor y consumidor de sidra es Inglaterra (13% de los adultos en este país toman sidra al menos una vez al mes).

– Aunque los primeros cultivos de manzana datan del 6,500 AC en Kazajistan, el desarrollo de esta bebida se extendió tras la invasión de los romanos a Inglaterra (55-43 AC), en ese entonces los nativos en el reino de Kent (los Celtas, pues), en Britania, ya hacían sidra.*

La sidra, como el vino, llegó a México en la conquista. En 1595, a la antigua Hacienda del Rosario, perteneciente al poblado de Santa María de las Parras, donde se producían excelentes sidras y vinos que abastecían a la Nueva España. La calidad de estos productos alcanzó tanta fama en España que Felipe II prohibió el cultivo de la manzana y la vid en el suelo mexicano (¡maldito!).  Actualmente las regiones de mayor potencial en México se ubican en los estados de Hidalgo, Puebla y Chihuahua.

– Finalmente: si después de leer esto se te antojó probar una sidra te recomendamos, algo comercial como introducción (Strongbow o Stella Artois) y luego probar algo local, más artesanal, como Sidra Discordia (de Monterrey, a la venta aquí) o Sidra Sierra Norte de Puebla (disponible en el menú de lugares como Bósforo, Pulquería Insurgentes o Amsterdam Market).

¡Salud!

* The Cider & Market Industry, Cider & Perry Academy

Fuente: Ben Watson, Cider, Hard and Sweet: History, Traditions, and Making Your Own