1. Netas

Dmitry Chertouson/Flickr

  1. Yo juego a la comidita.
  2. Siempre me da miedo
    probar mis comiditas.
  3. No puedo seguir una
    receta.
  4. Yo no soy chef.

Nunca me imaginé cocinando
más que un cereal. Un día me arriesgué muchísimo y freí un huevo
. Jamás lo pensé, pero
quedó comestible: WIN.

Algún tiempo después decidí 
tomar otro reto: freir una tortilla para ponérsela abajo y hacer una
salsa para huevos rancheros. ¡MOCOS! , me lo dí. Objetivo completado
y con éxito.   

 

Sin proponérmelo encontré mi pasión.

 Algo por lo que valía la pena salir de la cama cuando estaba
sola, lavar los platos (y con mucha hueva las ollas y sartenes), salir
al súper, investigar los recovecos de la ciudad para encontrar nuevos
ingredientes (y secretos culinarios… ya les contaré cómo hacer y
comprar buttermilk lista para usarse, por ejemplo) y hacer de mi cocina
un parque de diversiones extrasensorial.  

  1. Nunca uso la cantidad
    correcta de sal.
  2. Como no huelo, por
    el cigarro, las cosas se me queman a veces y no me entero.
  3. Si hay un horno de
    por medio, SEGURO me quemo.

 Conforme ha pasado el tiempo y
me campechaneo la cocina con el resto de mi vida, descubro en ella una
compañera incondicional. Una amiga que me ayuda a hacer lo que necesito
en el momento preciso. Y como con toda amistad, a veces una de las dos
sale lastimada… pero eso es justo lo bonito. Que aprendemos la una
de la otra, que nos contamos historias con sabores, olores y colores.
Que nos ayudamos y nos damos consejos. Es la única que me aguanta cuando
llega el momento mal pedo del mes y sigue dándole a mis días un motivo
más para ser increíbles. Porque los hacemos juntas y luego los compartimos
con los demás. 

  1. Esto no es una clase
    de cocina.
  2. Esto no es un recetario.
  3. Esto no es un diario.

 

Es un esfuerzo por compartir experiencias
con todo aquel que ose tomar el reto de conocer y compartir la cocina
como parte de sí mismo. Y todo porque no hay nada más increible que
recibir una sonrisa, aunque sea en el espejo porque lo que hiciste quedó
chingón.  

¡Güelcom chefs! ¿Qué cenamos
hoy?