Todas somos pornostars

Conoce sobre la postpornografía

Foto: Especial

Hartas de no ser las rubias con tetas operadas fingiendo un orgasmo con el macho alfa, una nueva ola de pensadoras y artistas han venido resignificando el lenguaje de la pornografía desde hace un par de décadas; a través de la experimentación han logrado subvertir las prácticas sexuales, fuentes inagotables del deseo.

Remontémonos a principios de los 80 en Nueva York. La tetonsísima actriz porno, Annie Sprinkle, luego de trabajar por años para la industria convencial de películas de sexo, comienza a experimentar con dildos, chorizos y accesorios sadomasoquistas; en sus filmes incluye enanos, amputados, penes flácidos y otros fluídos además del semen. Pronto es marginada de la industria, se gana el mote de pervertida.

Años más tarde, Sprinkle decide compartir su experimentado currículo sexual a través de un video didáctico:  “El workshop de las zorras y las diosas del sexo o cómo ser una diosa en 101 pasos”. En otros de sus trabajos enseña a masturbarse a través de la meditación o cómo explotar las terminaciones nerviosas del chicharito, para lograr el hasta hace poco ignorado orgasmo femenino.

Así es, nuestra Tetona Mendoza norteamericana no se avergüenza del vello púbico y sus maduros senos colgantes ,propios de una cuarentona; por el contrario, goza de ser una veterana enseñando todo lo que la norma sexual no prescribe. Sin imaginarlo, Sprinkle ha sido una de las precursoras de la llamada pornografía gonzo, en alusión a un estilo intencionalmente subjetivo dentro del periodismo y el cine.

Si no te gusta, hazlo tú misma

Cuando las indeseables, las que no se rasuran, las que no necesitan penes grandes y eternamente firmes, comienzan a grabarse por sí mismas, nace el postporno. Poco tiempo después, instituciones del arte y la academia las voltean a ver, y estas chicas se convierten en creadoras.

Es así como nació la post-pornografía, ante ese aburrimiento y ausencia de cuerpos reales. Las que de por sí “follaban” comenzaron a narrar sus propias prácticas, lejos del imaginario donde hombres musculosos llenos de testosterona se descargan en cuerpos femeninos irrealmente perfectos.

Y es que la pornografía convencional ignora dónde están las llantitas, el vello axilar y púbico, las pieles arrugadas o la grasa abultada bajo la piel. En cambio para las performancer y actrices de la escena porno-punk, éstas son una de sus mejores armas: una representación del cuerpo que desafíe a la norma.

Aunque hay otras que les gusta ir depiladas pues dicen: “a mí me encanta ir rasurada y siento un placer morboso y fetichista depilándome”, confiesa Carmela, que dejó de afeitarse y luego lo retomó.

En su experimentación, el “otro porno” va conociendo y rebasando sus propios límites: masturbaciones clitorianas múltiples, sangre menstrual, laceraciones, sexo entre seres andróginos o simplemente el video que grabaste porque no te ha gustado la porno que existe, son suficientes para que reviente el código del porno único y nazca entonces el post.

Perras horizontales

Grotescas, pervertidas, “poco eróticas” para unos; subversivas, desafiantes, originales para otras. Las artistas del postporno no dudan en mostrar cualquier representación que vaya más allá de la “heteronormatividad”, esto puede ser dos o más cuerpos de mujeres comportándose masculinamente en la cama o una amable esposa introduciendo un pepino a su gozoso marido.

Además para esta “manada de perras sin collar”, como las autodefinió la escritora vasca Itziar Ziga, los cuerpos desnudos no dudan en reivindicarse más allá del binomio hombre-mujer: “Somos queer”, al no identificarse con los roles que la sociedad les cuelga. Tampoco es que se identifiquen como lesbiana o gay; están más allá de esas identidades. No hay ningún capricho en llamarse por ejemplo “maricas mutantes”, pues para ellas, las definiciones están agotadas.

Ziga, autora de “Un zulo propio” y “Devenir Perra”, explica en su segundo libro al entrevistar a una de tantas trabajadoras: “A veces me defino como trabajadora sexual anarco-capitalista. Anarquista por la destrucción de la estructura y capitalista por comprensión de que mientras el sistema sea así de opresivo, hay mucha pasta con la minifalda y más si tienes una polla entre las patas”.

Otra “perra horizontal” del mundo ibérico es  Diana J. Torres, oriunda de Madrid y habitante de Barcelona. Se dio a conocer al hacer un performance llamado “Pornoterrorismo” en 2001, donde exploró de qué modo la violencia produce más violencia y como ésta puede ser utilizada terapéuticamente, desde entonces se le conoce como Diana “Pornoterrorista”. Sus poemas y representaciones buscan que esa pizca de odio se convierta en deseo.

Diana Pornoterrorista e Itziar Ziga se encuentran en México y se presentarán en tres sedes durante el Femstival 2013 que se realizará en el Museo del Chopo, Centro Cultural España y el Ex-Teresa Arte Alterno.

Escritura Perra, Itziar Ziga . Sábado 11 de mayo, 11 horas, Foro el Dinosaurio, Museo Universitario del Chopo.

Pornoterrorismo, presentación de libro. Diana J. Torres. Sábado 11 de mayo, 14 horas, Foro el Dinosaurio, Museo Universitario del Chopo.

Ciclo de cine queer y porno-punk Viernes 10 de mayo, 12, 15 y 19 horas, Centro Cultural España.

Pornoterrorismo: una performance postporno_poética:video_sonora:queer_gore_trash Diana J. Torres. Viernes 17 de mayo, 20 horas. Ex-Teresa Arte Actual

Enlaces de interés

Mi sexualidad es una creación artística. Lucía Egaña Rojas (dir.)(España, 2011). Trailer del documental sobre el post-porno en la escena de Barcelona.

“Mi sexualidad es una creación artística” (documental) from lucí­a on Vimeo.