Teatro Esperanza Iris, 99 años de sobrevivir en la Ciudad de México

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Foto: facebook.com/pg/Teatro-de-la-Ciudad-Esperanza-Iris99 años de historia.

El 25 de mayo de 1918 se abrió de forma oficial el telón del Teatro Esperanza Iris; lleva el nombre de la diva que le dio la vida. Según crónicas de periódicos de esa época, a la inauguración acudió el presidente Venustiano Carranza y todo su gabinete.

Después pasarían por su escenario aristas como la propia Esperanza Iris, Agustín Lara, Pedro Vargas, Toña “La Negra”, entre otros.

Este teatro ha sido testigo de la historia de la Ciudad de México, desde el final de la época revolucionaria hasta nuestros días. En sus mil 344 butacas se han sentado un sinnúmero de personas y es tan relevante que desde 1987 es Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Teatro Esperanza Iris, una historia de resistencia

No todo ha sido gloria para este recinto también conocido como Teatro de la Ciudad. A lo largo de los años este espacio ha sobrevivido incendios, remodelaciones, adaptaciones, cierres y reaperturas.

Para conmemorar su aniversario número 99 decidimos recopilar todo lo que ha resistido el Esperanza Iris con tal de no bajar su telón de forma permanente.

1. El final de la Revolución Mexicana

Si bien el inicio de la construcción de este teatro no fue en medio de cañonazos, tampoco fue fácil porque el país se encontraba en la etapa final de la Revolución Mexicana.

“El teatro fue construido en el año de 1917, *cuando la agitación de la revolución no se había apagado”, así lo explica el historiador Enrique Semo en un artículo de la Secretaría de Cultura.

2. La apertura de Bellas Artes en 1934

Bellas Artes fue una de las obras que Porfirio Díaz no pudo completar y hasta 1934 se finalizó su construcción. Como era de esperarse, le arrebató todo el protagonismo al Teatro Esperanza Iris porque se convirtió en el escenario más importante del país.

3. La transformación de teatro a cine

Bellas Artes no fue la única competencia del Esperanza Iris, en la década de los 30 tomarían fuerza la radio y el cine, por lo que la gente dejó de asistir al teatro. 

Así que el 13 de septiembre de 1934 el recinto tuvo que adaptarse y cambió su nombre a Cine-Teatro Esperanza Iris. En los 12 años que siguieron el teatro fue utilizado como sala cinematográfica, según datos de la Secretaría de Cultura de la CDMX.

4. La muerte de Esperanza Iris y su primer cierre temporal

El 8 de noviembre de 1962 falleció Esperanza Iris a los 78 años. El funeral se llevó a cabo en el escenario de su teatro, mismo que heredó a sus sobrinos. Después, éste se vendió al gobierno de la CDMX, se inició una intensa remodelación y cuando abrió sus puertas en 1976 adoptó el nombre de Teatro de la Ciudad, según Ángeles González Gamio en su crónica “Nace una estrella”.

5. El incendio de su segundo y tercer piso

La historia aún no acaba. Para 1984 parecía que el teatro ya había sobrevivido todo, hasta que sufrió un incendio que consumió los tapices, cortinas, butacas y alfombras del segundo y tercer piso, según Guadalupe García en su artículo “Visión arquitectónica del teatro Esperanza Iris”.

6. El segundo cierre temporal 

“Después [del incendio], el Gobierno del Distrito Federal invirtió más de 37 millones de pesos en [la] restauración [del teatro]”, según Juan Solís en su artículo “El Teatro de la Ciudad Esperanza Iris abrió el telón hace 90 años”. Dos años después, en 1986 el teatro abrió de nuevo sus puertas.

7. El tercer cierre temporal

¿Más? Luego de abrir en 1986, el teatro permaneció activo por 10 años. Hasta que en 1996 se desprendió una parte de la fachada y tuvo que cerrar para una nueva remodelación. Los daños fueron restaurados y abrió sus puertas en el 2002 con el espectáculo “Viva la zarzuela”, dirigido por el tenor Plácido Domingo, según la Secretaría de Cultura.

Al final, a pesar de las tragedias, los cambios de nombre y dueños, las adaptaciones a las diferentes épocas y sus cierres y reaperturas, este teatro se rehúsa a morir y lo ha logrado porque está a un año de cumplir un siglo siendo testigo y protagonista de la vida cultural en la ciudad.