Soluciones increíbles para los problemas de la Ciudad

Ventiladores gigantes, viviendas en el Zócalo y más

Foto: Cuartoscuro

Desde que los aztecas dijeron “aquí nos vamos a quedar” comenzaron los problemas. ¿Construir sobre un lago? Hagamos chinampas para que no se nos vengan abajo las casas ¿Que se nos viene el lago de Texcoco encima? Nezahualcóyotl construyó una pared para contener el agua. También los españoles sufrieron esto, al grado de pensar en mover la capital para otro lado. Afortunadamente no lo hicieron y eso nos forjó carácter para enfrentar los problemas que aquejan a la ciudad.  

En épocas modernas, los problemas son otros: la falta de espacio, la contaminación o el crecimiento de la ciudad.

Te presentamos algunas soluciones reales que se propusieron alguna vez de manera muy seria para hacer nuestra vida más fácil. Afortunadamente nunca se pusieron en marcha porque hay unas que son increíbles.  

¡Vientos huracanados!

En mayo de 1998, la Ciudad de México vivió una de sus peores épocas de contaminación: Cuauhtémoc Cárdenas era el jefe de gobierno y varias veces tuvo que aplicar el programa de contingencia ambiental porque los chilangos estaban cayendo como moscas. Esta crisis se debió, entre otras cosas, a que la temperatura a nivel mundial de ese año aumentó dramáticamente.

Unos legisladores propusieron a Cárdenas poner unos ventiladores gigantes (¡en serio!) del lado del Popocatépetl, para que aventaran las partículas suspendidas hacia el poniente de la ciudad y de ahí se disiparan. Mucho se habló de esta propuesta y se hicieron los estudios con algunos investigadores, pero fue desechada por costosa y poco efectiva.  

¡A pintar las casas!

En 1999, la ciudad seguía con la contaminación a todo lo que daba. Se calculó que cada día los capitalinos nos fumábamos 40 cigarros tan solo por respirar el aire apestoso. Hubo el efecto de inversión térmica, es decir, que las capas de aire no se estaban moviendo dejando encapsulado el smog en la zona baja. Cierta divulgadora científica de la UNAM, propuso que la ciudad se dividiera en dos: los del oriente tendrían que pintar su techo de blanco y los del poniente su techo de negro. Si todas las casas del valle estaban reflejando o absorbiendo luz, eso haría que la temperatura cambiara de golpe y se harían corrientes de aire que dejarían escapar los gases. No prosperó.

Un rascacielos invertido en el Zócalo capitalino

Hace unos años, un grupo de arquitectos propuso que se excavara el zócalo capitalino para crear un rascacielos invertido: es decir, pisos y pisos en el subsuelo. El estudio decía que este proyecto podría albergar a más de 100 mil personas, con elevadores, plazas comerciales, jardines, oficinas y comercios. “El Rascasuelos”, como se le conoció, tuvo mucho eco en los medios de comunicación y sus creadores alucinaban con atmósfera propia, estacionamiento para cientos de vehículos y su propio sistema de tratamiento de aguas. ¿Cuánto costaría esto? Unos 750 millones de dólares y cinco años de construcción. Los estudios y dibujos del proyecto muestran un edificio parecido a una pirámide invertida y aunque suene increíble, algunos políticos apoyaban la idea de tener un búnker en pleno Zócalo.  

Calles para no perderse

A principios del siglo XX, un grupo de políticos y filántropos mexicanos (entre los que estaban Gabriel Mancera y Félix Cuevas) mandaron una propuesta al gobierno para que cambiara el nombre de todas las calles de la ciudad con el objeto de poner orden y que todos supieran en cualquier momento hacia dónde dirigirse. En vez de usar el aburrido sistema de números y coordenadas como en otras ciudades (tipo Sur 116 o Norte 14), lo que propusieron es que se dividiera por letras y vocales. Así, sabrías que la calle Beso está antes de la calle Fundidora porque la B va antes de la F y la e antes de la u. Se emocionaron tanto con la idea que por ahí todavía hay planos con esta nomenclatura que nunca llegó a concretarse.  

Como pasear por el Sena

En 2011, el Taller 13 Arquitectura Regenerativa propuso, como una solución ecológica para los problemas de inundación de la Ciudad, destapar Viaducto y liberar al río entubado que pasa por ahí. Se crearía toda una zona ecológica que cruzaría la ciudad de lado a lado: en las imágenes que presentaron con su proyecto se puede ver un río con vegetación en las orillas, lanchas, un paso para que las personas echen su refresquito y un carril para autos a cada lado. El grupo propuso además un sistema de transporte público efectivo que supliera los miles de autos que pasan por esta avenida todos los días. No nos sonaba nada mal, sobre todo porque en horas pico eso se convierte en un estacionamiento gigante.  

Y a ustedes Chilangos ¿se les ocurren soluciones alucinadas a los problemas capitalinos?