¿Por qué existe el Metro Etiopía si no hay ninguna calle llamada así?

La historia de una amistad olvidada

Al sur de la Ciudad de México, en el corazón de la colonia Narvarte, existe una zona que suele ser llamada “Etiopía”. No hay ninguna calle que se llame así, pero los chilangos más longevos conocen a ese lugar como “la glorieta de Etiopía”.

La estación del Metro, y recientemente la del Metrobús, que se localizan ahí se llaman Etiopía; es más, algunos le dicen “Plaza Etiopía” a una pequeña explanada situada en este lugar. ¿Pero sabes por qué esa zona lleva el nombre de esta nación africana? Es más, ¿sabes por qué el símbolo de la estación del Metro es un león? Pues aquí va la historia.

Mussolini contra Etiopía

Remontémonos a la historia del siglo 20. El dictador Benito Mussolini, primer ministro del Reino de Italia, era un hombre cercano a la Alemania nazi y promotor del fascismo que hizo que la nación italiana entrara a la Segunda Guerra Mundial en 1940 como aliada de su cuatísimo Adolf Hitler (después lo agarraron sus enemigos, lo fusilaron y hasta su cadáver fue robado y no se supo de él durante varios años).

Bueno, pues este político y finísima persona decidió, en 1934, que era buena idea invadir Etiopía y, un año después, declararle la guerra violando todo tipo de tratados internacionales. El ataque fue tan terrible que se dice que su población descendió de 16 millones a 9 millones en sólo seis años.

México le hizo el paro a Etiopía

En ese entonces, todavía no existía la Organización de las Naciones Unidas (la ONU, para los cuates), sino un organismo llamado “Sociedad de Naciones”, en donde la mayoría de los miembros apoyaban a Etiopía, y uno de ellos era México.

Por órdenes del presidente Lázaro Cárdenas, un destacado diplomático mexicano llamado Isidro Fabela condenó ante la Sociedad de Naciones la ocupación italiana en Etiopía y fue uno de los artífices de las presiones que terminaron con la salida de Italia de ese país en 1941.

El emperador de Etiopía y los rastas

El líder etíope era Tafari Makonnen, mejor conocido como “Haile Selassie I” (supuestamente era descendiente del rey Salomón), quien era el emperador de ese país y, debido a esta invasión, tuvo que refugiarse en Inglaterra, desde donde trabajó para pedir la ayuda internacional.

Regresó a Etiopía en 1941 y permaneció en el trono hasta que renunció en 1974, convirtiéndose en el último monarca de esa nación africana. Murió un año después en circunstancias extrañas y, dicen, fue enterrado en el baño de su propio palacio.

Por cierto, Haile Selassie I es considerado una divinidad para los rastafari; sí, ese movimiento espiritual surgido en Jamaica (los “rastas”, pues) que, en términos generales, promueven que las personas de raza negra que descienden de los esclavos deben regresar a África para desarrollarse en su lugar de origen; y su tierra prometida es Zion, que es, precisamente, Etiopía.

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Manifestación en pro de la marihuana en 2009, a las afueras del metro Etiopía (Foto: Cuartoscuro)

El emperador etíope en la Ciudad de México

Todo esto lo contamos porque en junio de 1954, Haile Selassie I visitó la Ciudad de México para agradecer el apoyo que se le dio a Etiopía durante la ocupación italiana.

Fue recibido por el entonces presidente Adolfo Ruiz Cortines, quien aceptó a manera de agradecimiento la donación de varias palmeras traídas directamente de Etiopía y que fueron plantadas a lo largo de Avenida Xola (¿se acuerdan cuál es el símbolo de esa estación de Metro?).

[Da clic aquí para saber el verdadero significado de la palabra Xola]

Como muestra de la cercanía entre ambos países, una glorieta localizada en avenida Cuauhtémoc y Xola fue bautizada como “Glorieta de Etiopía”, y un hotel que se encontraba en la zona se nombró, en honor a Haile Selassie I, como “Hotel Suites Emperador”, el cual fue muy popular, especialmente en los 50 y 60. Hoy es un edificio de oficinas de gobierno.

El Metro Etiopía y el olvido de la amistad

La amistad entre ambos países era tan estrecha que hasta había un instituto dedicado al intercambio cultural Etiopía-México. Es más, en Etiopía se construyó una importante plaza, que todavía existe, y que lleva por nombre “Plaza México”.

Pero ya en los 70 pasaron varias cosas. Primero, el emperador etíope dejó el poder y murió, por lo que cambió la estructura política de ese país. Después, en esta zona de la Narvarte se construyó la línea 3 del Metro, y Cuauhtémoc y Xola se convirtieron en Ejes Viales.

Esto provocó un dramático cambio en la zona, por lo que esa glorieta desapareció y las palmeras fueron retiradas (hay quien dice que se trasplantaron en otros lugares, como el camellón de Florencia entre Avenida Chapultepec y Paseo de la Reforma); sin embargo, el nombre de “Etiopía” se conservó gracias a la estación del Metro, en donde hoy existe una vieja placa que recuerda la visita del emperador etíope a México y que fue reubicada en 2013, gracias a una petición de la comunidad rastafari.

¡En Etiopía no hay leones!

El símbolo del Metro Etiopía es un león, y muchos creen que se debe a que en ese país –africano al fin-, hay leones… ¡pero resulta que no hay leones en Etiopía!

El león del Metro Etiopía, que además adorna las paredes de esa estación, hace referencia al emblema del Imperio Etíope: el León de Judá (la tribu judá, según la biblia, es de donde viene David, rey de Israel… algunos dicen que es el “rey David” de “Las Mañanitas”).

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Foto: Cuartoscuro

El nombre que no pegó

Hoy como recuerdo de la glorieta sólo queda una gran explanada entre Woolworth y la terminal del Metrobus, y que en 2009 quisieron bautizar como “Plaza de la Transparencia” porque, total, ya nadie se acordaba de esta relación con Etiopía y era más “pro” presumir que ahí se encuentra el Instituto de Acceso a la Información Pública del Distrito Federal (bueno, hoy lleva el pomposo nombre de “Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública, Protección de Datos Personales y Rendición de Cuentas de la Ciudad de México”).

Como el nombre que se le puso a esa plaza y a la estación del Metro no pegaron, hoy se le sigue llamando Etiopía. Como siempre pasa en esas ocurrencias políticas, el nombre original prevalece.

Así que ahora ya sabes por qué esta transitada zona lleva el nombre de una nación africana con la que alguna vez tuvimos muy estrechos lazos.

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Editor Digital de Chilango. Ama los tacos, la tecnología, los gadgets y el cine. Los videojuegos le enseñan a vivir. Twitter: @poketronik