Panteón Civil de Dolores

Tania Oropeza

La historia del Panteón Dolores se remonta a 1870. La señora Dolores Murrieta de Gayosso adquirió el terreno para convertirlo en cementerio familiar; pero, después de su muerte, en 1875, empezó a ofrecer servicios al público y se le bautizó con su nombre. Por supuesto, Dolores Murrieta está enterrada allí y su lápida forma parte de los 700 mil lotes individuales que existen en este camposanto. El Panteón Civil Dolores fue uno de los primeros que le fueron quitados a la administración de la iglesia católica -después de la Reforma liberal-, que en aquella época gozaba del monopolio absoluto del negocio de la muerte.

¿Por qué vale la pena pasar por un susto?
Porque es uno de los cementerios que ha sido transformado en museo. En sus terrenos descansan los restos mortales de personalidades como Diego Rivera, Amado Nervo, Agustín Lara, Rosario Castellanos y Dolores del Río. Pero también por la Rotonda de las personas ilustres, que recientemente ha sido remodelada. En este 2012 se crearon recorridos turísticos para visitar las 600 tumbas de famosos y los mausoleos estilo Art Decó y Art Nouveau.

Una anécdota de café: hace poco más de un lustro, cuando sobre avenida Constituyentes se realizaban las obras de construcción del deprimido vial, el tráfico era tal que los taxis provenientes del Metro Tacubaya con destino a Santa Fe tomaban como atajo algunas calzadas del cementerio. Aún no se sabe si por su peculiar recorrido o por los innumerables accidentes que causaron, estos vehículos eran conocidos como “los taxis de la muerte”. Hoy han desparecido porque el panteón reconstruyó su entrada y bardas, pero aquellos que montaron un “taxi de la muerte” aseguran haber visto al atardecer el fantasma de Diego Rivera frente a un caballete pintando la puesta del sol sobre el camposanto.

Av. Constituyentes s/n, Col. 16 de septiembre.