La historia de los tenores que cantan en el Centro

«Si quieren hablar de cosas serias, canten primero Bach en las calles».

Una bocina, un celular con pistas pregrabadas y una copa para la propina del público. Eso es lo único que Luis Abram Ortega necesita para compartir su pasión por la ópera en el proyecto Ópera Andante.

Filósofo de profesión, este tenor canta de jueves a domingo a unos cuantos pasos del Zócalo. Cuando el bullicio lo permite, su voz aguda y llena de vibraciones se escucha a más de una cuadra de distancia; su público, siempre flotante, abarca la diversidad del Centro Histórico: desde vagabundos que caminan sin rumbo, hasta extranjeros que se detienen a escuchar un par de interpretaciones.

Su relación con la música inició mientras era alumno de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM, cuando se involucró en el movimiento Larouchista, que buscaba la creación de un sistema basado en la medición científica de la economía, encabezado por el economista Lyndon LaRouche. «Cuando él estaba a punto de ganar las elecciones en Estados Unidos fue encarcelado —cuenta Ortega—. Fue entonces que LaRouche propuso crear un movimiento de jóvenes para cambiar las cosas a través de la ciencia y el arte clásico». Hace nueve años decidió probar las teorías de LaRouche: «si quieren hablar de cosas serias, canten primero Bach en las calles». Con esto en mente comenzó su carrera como músico callejero.

Ópera Andante
Foto: Daniela Hernández

En un inicio cantaba frente a Bellas Artes o cerca del Hemiciclo a Juárez. Sin embargo, el auge de los músicos urbanos obligó a las autoridades a establecer lugares y horarios para que los artistas de la zona pudieran realizar de forma más ordenada sus actuaciones. Se les asignó la calle 16 de septiembre y desde ese momento, cada fin de semana, Luis comparte su amor por el bel canto a través de Ópera Andante, proyecto artístico que busca llevar la música de este género a las calles.

Luis no deja de creer en ese renacimiento cultural y científico que impulsó cuando era más joven, por ello lleva la música de su compositor predilecto, Giuseppe Verdi, autor de La traviata, a todos sus espectadores. También se pueden escuchar canciones que retoman poemas como La bella molinera de Franz Schubert y Dichterliebe (Amor de poeta) de Robert Schumann.

El cantante Sergio Apan también colabora en Ópera Andante, desde hace un año. Es músico de profesión, barítono y maestro de canto en Toluca. La conexión que creó con el público durante sus primeras actuaciones hizo que se mantuviera en el proyecto.

Así mismo, colabora Francisco Javier Ortiz, originario de Chiapas, quien llegó a la ciudad para escapar de la pobreza extrema. Su primera fuente de ingresos en la ciudad fueron las peleas callejeras pero su amor por la música lo llevó a estudiar en la Universidad G. Martell. Llegó después a la sala Ollin Yoliztli y de ahí a Ópera Andante, en las calles del Centro Histórico. «La música me ha ayudado a aliviar el sufrimiento por lo que he vivido», dice.

Y no, el camino para los músicos urbanos no siempre es sencillo: hace apenas cuatro meses, el cuarteto femenino de cuerdas Dolcissimo fue víctima de una detención por parte de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México. El asunto no pasó a mayores y se resolvió a favor de los músicos.

Ópera Andante
Foto: Daniela Hernández

Con todo y las malas experiencias, Luis, Sergio y Francisco se quedan con más satisfacciones que malos tragos: «Una vez un hombre se bajó de su carro y se quedó dos horas escuchándonos atentamente, después se acercó para que lo dejáramos cantar. Cuando lo hizo salieron maravillas de su voz, pues era un barítono italiano consagrado. Él nos dejó la propina más grande que nos ha dejado una persona y no hablo de dinero, sino del aprendizaje».

Si quieres escuchar de cerca a estos cantantes, puedes encontrarlos todos los fines de semana de las 12 a las 16 hrs. en la esquina de 5 de febrero con 16 de septiembre.