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Los espectros más famosos del exDF

Fantasmas de la CDMX

La Llorona Especial La Llorona
02 de noviembre de 2013
Por  Aldebarán Rodríguez   @A_aldebaran

Nuestra Chilangolandia está llena de leyendas tétricas de fantasmas, espectros y apariciones terroríficas, nosotros les vamos a contar sobre 5 de los fantasmas que seguramente tú o tu mamá, papá, herman@, prim@, abuelit@, amig@, novi@... han visto o escuchado, y quien diga que no, es porque está mintiendo o porque de plano no vive en la CDMX.

La Llorona

Este fantasma es de quien más leyendas y mitos existen: que si es una mujer que mató a sus hijos y llora su pena, que si es la diosa Chihuacóatl, que si su nombre en vida era Doña Marina, que si entre gritos y lamentos se escucha que dice ¡Ay, mis hijos!, que si sólo se escucha un lamento, que si se escucha lejana es porque está cerca y que si se escucha cerca es porque está lejos...

Hasta ahora nadie sabe a ciencia cierta la verdad de La Llorona, pero lo que sí se sabe y lo que se cuenta sobre ella, es que es una aparición de aspecto femenino que usa un vestido blanco desgarrado y que generalmente se aparece en lugares en donde hay o hubo agua como Xochimilco, Tlahuac, y partes de la ciudad en donde hay presas o ríos, y en las partes más antiguas como Coyoacán y San Ángel.

La Planchada

La historia que más se acerca a la realidad y que menos fantasía tiene sobre este fantasma, menciona que entre la década de 1920 y 1930 una mujer de nombre Eulalia, procedente de su natal Zacatecas, había llegado a la Ciudad de México para trabajar en el Hospital Juárez como enfermera. En este lugar conoció a Joaquín, un joven médico que estaba haciendo su residencia.

Al poco tiempo de conocerlo, Eulalia comenzó a tener un romance con él. Al año de noviazgo Joaquín le propuso matrimonio, pero antes de casarse, él le dice que debe salir un par de semanas del DF a tomar un seminario. Pasadas las dos semanas, Eulalia se enteró de que en realidad Joaquín había renunciado en el hospital porque se había casado son su novia. Esto dejó tan atormentada a Eulalia que, además de no volver a tener pareja, dejó de hacer su trabajo bien, tanto así que varios de los enfermos que estaban bajo su cuidado murieron por sus descuidos o por su negligencia.

Así pasó toda su vida hasta que finalmente enfermo y falleció. A los pocos días de su muerte, sus compañeros de trabajo comenzaron a ver su silueta en el hospital y a escuchar las historias de los pacientes que les decían que una joven de nombre Eulalia los había visitado para preguntarles por su estado y para darles sus medicinas o inyectarlos, y que además de ser muy bonita, su uniforme estaba impecablemente limpio y arreglado. El nombre de la planchada se debe a que, cuando Eulalia vivía, siempre tenía su uniforme perfectamente almidonado y limpio.

El Charro Negro

Hace 60-70 años en toda la zona de Azcapotzalco era común que las personas que salían noche de trabajar, vieran a lo lejos a un hombre vestido de charro montando un caballo negro.

En esa época aún no era raro ver a personas montando a caballo ni mucho menos vestidas de charro, lo terrorífico de la historia era que supuestamente el charro era el Diablo, y éste se le aparecía a las personas para ofrecerles monedas de oro a cambio de su alma, y que se reconocía a las personas que habían hechos tratos con él porque cuando éstas fallecían, el Charro Negro se aparecía en el velorio, y cuando alguien le preguntaba la razón por la que estaba en este lugar, él simplemente respondía "vengo por mi paga", la cual se supone era el alma del difunto.

Las Brujas

Una de las leyendas de fantasmas de las que más se habla es la de las brujas, las cuales se muestran a las personas como bolas de fuego o como una especie de gallina o guajolote negro.

La zona del DF en donde más relatos de estos seres hay es en las partes boscosas de la ciudad como Tlalpan y Milpa Alta; en donde hay cerros, como Iztapalapa; y las zonas que colindan con la Sierra de Guadalupe, donde hay barrancas y cañadas, como Tacubaya, y en algunas partes de las delegaciones Cuajimalpa y Magdalena Contreras. Se dice que estos seres se alimentan de la sangre de las personas de cualquier edad, pero que especialmente les gusta la de los niños, y que cuando se ve una bola de fuego o un guajolote negro sobre una casa o cerca de ésta, es porque allí hay un niño recién nacido y la bruja está esperando el momento en que pueda entrar para chuparse la sangre del infante.

Algunas personas que han tenido encuentro con estos seres, mencionan que si una bruja no puede entrar directamente a la casa a morder al bebé también lo pueden hacer desenrollando su lengua, que es una especie de hilo con una punta muy filosa que usan para hacer una pequeña herida en la mollera del bebe y así poder tomar su sangre.

Los pasajeros

Una de las leyendas clásicas de nuestra ciudad es la de los fantasmas que se suben a los taxis. Platicando con algunos taxistas nos comentaron que las partes en donde más fantasmas les piden sus servicios son Azcapotzalco, el Rosario, Clavería y Refinería, la parte de la Calzada de los Misterios que va de Circuito Interior a la Villa, la zona entre las estaciones de metro Tacuba y Panteones, la parte sur de Insurgentes entre las estaciones de Metrobús de Ciudad Universitaria y Santa Ursula, parte de la zona de la Viga y la Central de Abastos y la parte del Cerro de la Estrella.

De acuerdo a lo que nos comentaron los taxistas, la mayoría de los fantasmas que se suben son mujeres jóvenes de alrededor de treinta años, después ancianas y por último hombres de entre 20 y 40 años. Lo curioso es que todos nos comentaron que la hora en que se suben estos fantasmas, es de entre las 12 y 3 de la mañana, todos usan ropa negra, nunca se suben en los asientos de adelante y que por alguna razón, a ninguno de ellos se les puede ver bien el rostro.


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