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Porque vivir en el DF es para los duros

Ciudad Extrema

Metro Getty Images Metro
16 de enero de 2013

¡Ah, qué bonito es vivir en el DF! Pero como todo lo bueno de la vida, no es para cualquiera. Estas tierras son para los duros, para aquellos ciudadanos que están dispuestos a luchar todos los días para sobrevivir. Y es que chilangolandia -la ciudad más bella del mundo- es un caos en expansión, como el universo. Aquí es donde aquella teoría de "la superviviencia del más fuerte" cobra sentido. 

En una ciudad donde todo está completamente a reventar desde las 7 de la mañana, es natural que sus habitantes desarrollen el "gen gandalla", pero no nos malinterpreten. No somos malas personas, simplemente nacimos para vivir la vida en perpetuo extremo. Todo, absolutamente todo, requiere de un esfuerzo de proporciones épicas.

De hecho, el territorio capitalino es escenario de los más peligrosos deportes extremos donde cada indivuduo debe relucir sus dotes atletas. Estos son sólo algunos de ellos:

Rugby en el metro 

Si no has temido por tu vida a la hora de abordar un vagón en el metro del DF, no has vivido. Así de fácil y estamos seguros que cualquier chilango puede corroborar este dato. Si ya de por sí viajar en metro es algo extremo debido a los frenones espontáneos que suelen hacer los conductores, imaginen lo que es sufrir de lo mismo con la imposibilidad de agarrarse de un tubo, o de cualquier cosa que evite ir a dar al piso. Suena mal, ¿no? Bueno, esto es todavía mucho peor cuando además estás rodeadeo de otros 30 chilangos en un espacio menor a los 3 metros cuadrados. Ni en un hormiguero cabe tanta hormiga.

Peor aún cuando compatriotas como el del video de abajo, se aferran a la idea de robar más oxígeno de aquél lugar tan pequeño. 

Parkour en el microbús

Cuando la supuesta vía más rápida de la ciudad, el Periférico, está siempre a reventar, es común que decidamos dejar el carro en casa y rifarnos el físico en los microbuses. Es un mal necesario en la ciudad. Sin embargo, también es un peligro latente para la vida misma. Se necesita de maniobras cuasi olímpicas para poder tocar el timbre y bajar del vehículo sin perder una pierna. 

Todo esto se debe a que los amables conductores de autobuses urbanos aparentemente siempre tienen prisa, hasta parece que les urge ser los primeros en terminar aquel recorrido únicamente para empezar otro completamente igual.  Por lo que si estamos cerca de nuestra parada, debemos levantarnos mínimo 5 cuadras antes para poder deslizarse entre los pasajeros inmóviles, tocar el timbre y esperar un par de cuadras para que el conductor pueda bajar la velocidad del camión y tengas que saltar del mismo, cual bandido de tren.

Además, es algo frustrante que con el autobús a tope, el chalán del chofer se atreva a gritar: ¡Súbale, hay lugares! 

¡Súbale, hay lugares!
  • Especial
  • Rally Chilango

    Si crees que por elegir usar tu auto, en vez de viajar en transporte público quedarás a salvo de los martirios de vivir en la capital, estás muy equivocado. El DF es territorio extremo, en todos lados. 

    Conducir por las calles y avenidas de la capital es más parecido a un rally que un viaje tranquilo. Para empezar, tenemos que esquivar miles de baches y obstáculos que impiden avanzar tranquilamente. Además, tenemos a nuestros queridos choferes de autobuses y taxistas que creen que las luces que avisan que cambiarán de carril o se detendrán momentáneamente son sólo una sugerencia. Por último tenemos la demencia característica de los chilangos conductores que manejan en defensa propia y están dispuestos a abrirse camino a como dé lugar.

    Cruce
  • Especial
  • 100 metros (no tan) planos

    Existen algunos cuantos ciudadanos afortunados que se pueden dar el lujo de caminar hasta su trabajo. Y pues no, ni ellos están a salvo. Deben cuidarse de los autobuses y conductores arriba mencionados. Dependiendo de la zona de su oficina, también deberán escapar a los puestos ambulantes, garnachas y el tráfico de gente propios. 

    Pero eso es lo menos peligroso, el verdadero reto es cruzar las avenidas del DF y llegar sanos y salvos a su destino. Y es que hay algunos cruces que parecen haber sido diseñados para crear velocistas. Benjamín Franklin y Patriotismo, por ejemplo. Cuando el semáforo está en rojo, hay que correr y cuidarse de los peligros que llegan por casi cualquier lado.

    ¡Pelea!
  • Especial
  • Chelatlón

    Finalmente, llega el momento en que decidimos divertirnos un rato después de un largo día de trabajo y vamos a nuestro bar/cantina de confianza a gastarnos la quincena. Sin embargo, ni siquiera ahí podemos relajarnos completamente.  

    Existen lugares donde pedir una simple chela es todo un suplicio. Sobre todo si es viernes de quincena a las 11 de la noche y tienes que levantarte a la barra por las bebidas. Eso sí que requiere destreza, porque podremos caernos, pelearnos, pero JAMÁS desperdiciáremos una sola gota de nuestra cerveza. Ni que fuéramos salvajes.

    Chelita
  • Getty Images
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