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Lo que nos dejó El Buen Fin (Después de la fiesta viene la resaca) | Chilango.com

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Abril 2014
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Después de la fiesta viene la resaca

Lo que nos dejó El Buen Fin

El Buen Fin Getty Images El Buen Fin
19 de noviembre de 2012
Por  Héctor Cruz   


Por fin pasaron los cuatro días de ofertas en las tiendas y comercios que el gobierno mexicano decretó como El Buen Fin.

Esta campaña coincidió con el fin de semana largo correspondiente al aniversario de la revolución mexicana y al adelanto de una parte de los aguinaldos de algunos Godínez, digo, de algunos burócratas.

Desde tiendas departamentales hasta recintos de table dance como el Calígula, comercio ambulante y demás, se colgaron de “El Buen Fin” para promover sus productos y/o servicios, mientras los chilangos, ávidos de gastarnos el dinero que ahorramos o que ni tenemos, ahí estuvimos, para ser parte de esa marea de gente que convirtió en un infierno cualquier sitio con ofertas.

Pero bueno, como si se tratara de una borrachera épica, “El Buen Fin” nos deja una gran resaca que nos durará algunos días, una quincena o los meses sin intereses a los que mandamos las deudas por nuestras flamantes adquisiciones eso y más.

Filas y ríos de gente interminables

A pesar de ser un fin de semana largo, donde podríamos habernos escapado unos días de la ciudad, no lo hicimos. Ahí estábamos, en las tiendas haciendo filas interminables, buscando a los vendedores siempre ocupados, comparando precios en nuestro teléfono o en folletos de las diversas tiendas, discutiendo con nuestra pareja, padres, hermanos, hijos, sobre cuál sería la mejor opción de compra. Al final, todos felices yendo hacia el auto con nuestras cajas. Nada como el olor de nuestros productos recién comprados. 

Deudas a cientos de meses sin intereses

Gracias al poder de nuestra firma y a ese rectángulo de plástico de 8.5 x 5.4 centímetros pudimos hacernos de nuevos gadgets como una SmartTV, una computadora portátil, una Tablet o un Smartphone, dispositivos inteligentes, pero casualmente quienes los vamos a usar no nos vimos tan listos, pues ahora acumulamos más deudas a 48 meses sin intereses. Es decir, que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos estarán condenados a pagar por nosotros.

Un cementerio de electrónicos

Cuánto nos emociona el ir a los almacenes de prestigio y de desprestigio, ver una pantalla gigantemente hermosa, proyectando una película de dibujos animados en 3D. Decidimos en ese instante echar mano de nuestro aguinaldo, afore, tanda, préstamo de nómina, o lo que fuera, con tal de hacernos de este maravilloso aparato. La mala noticia es que ya teníamos uno o dos más en casa (que todavía no hemos terminado de pagar) y ahora no sabemos dónde los vamos a poner.

Gran cansancio y fastidio

Los tres días de asueto por el puente del 20 de noviembre se nos fueron como agua, pero lo peor es que además ni descansamos por andar de caza ofertas en “El Buen Fin”. Regresaremos este martes a la oficina fatigados y gran parte de este día se nos irá en presumirles a los compañeros nuestras adquisiciones. Total, lo comprado ya nadie nos los quita. Bueno, si es que no nos retrasamos en los pagos.

¿A ustedes cómo los trató ‘El Buen Fin’?

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