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El niño en el cine murió por una bala 9mm

Hendrik Cuacuas, otra víctima de la 'Matachilangos'

15 de noviembre de 2012
Por  Redacción   


Hace unas semanas un niño de 10 años murió, según las autoridades, a causa de una bala perdida que le dio en la cabeza.

Hace unas semanas un niño de 10 años murió, según las autoridades, a causa de una bala perdida que le dio en la cabeza. Estaba sentado en el cine con su familia. Ese día, el 2 de noviembre, ni siquiera su papá se dio cuenta de donde llegó el balazo. Por las investigaciones policiacas se supo que la bala que le quitó la vida era de calibre 9 milímetros: el arma que más vidas reclama en el DF.

Según el reportaje “La Matachilangos y sus cómplices”, de Óscar Balderas, que publicamos en la edición de septiembre de la revista, cada día son asesinadas 2.5 personas en el DF.

Desde 2007 hasta mayo de este año, las autoridades llevan una cuenta de 4,083 homicidios intencionales. Poco más de la mitad involucra un arma de fuego. En otras palabras: en la Ciudad de México cada 10 horas una bala fulmina un hijo, un padre, un hermano, un amigo, un vecino.

Pero en seis de cada diez casos los investigadores se topan con rastros de la matachilangos, una pistola 9 milímetros. «Es como si se hubiera puesto de moda para asesinar en el DF», dice Raúl Peralta, comandante en jefe de la Policía de Investigación de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal «Desde hace unos cinco años, esta pistola salta en más de la mitad de nuestras investigaciones», revela.

La forma del arma se parece a cuando los niños imitan una pistola: el pulgar ligeramente hacia arriba como martillo, los dedos índice y medio extendidos como cañón, el anular y el meñique doblados como gatillo y la palma como cacha. La pistola mide entre 15 y 19 centímetros de largo y pesa entre 580 y 650 gramos y puede usarse con una sola mano. Además, es semiautomática, o sea dispara un proyectil cada vez que se aprieta el gatillo. Pero un cargador puede contener entre 10 y 17 balas.

Cuando la policía reporta un asalto con "clave 51" (muerto), es muy probable que encuentre un casquillo 9 milímetros; cuando hay que levantar un cuerpo, una bala del mismo calibre; cuando se halla un encajuelado, una desaparecida, un hombre que retiró miles de pesos del cajero y no llegó a casa o una balacera, ahí está. Aparece constantemente en los expedientes del Servicio Médico Forense.

«Se ha vuelto común que encontremos la 9 mm en las investigaciones. Durante un tiempo, hace muchos años, lo usual eran los revólveres, pero ahora es ésta», dice Peralta.

La matachilangos cabe perfectamente en la chamarra o en una mochila pequeña. Incluso puede guardarse en el tobillo. «De repente apuntan y nadie sabe de dónde salió... Mira, aquí tengo una», dice Peralta mientras mete la mano al saco y saca una 9 mm. Efectivamente, nadie habría adivinado que carga una entre la ropa.

Con rapidez Peralta quita el cartucho, verifica que no tenga balas y pone el arma sobre el escritorio de madera de su oficina, ubicada en el tercer piso del edificio de la Policía de Investigación en la colonia Doctores, donde aún conservan un altar a San Judas Tadeo entre luces de Navidad. «¡Que nadie la toque!», ordena el policía, como si aun descargada pudiera matar a alguien. Su precio es de hasta 9,000 pesos en el mercado legal, pero de hasta 14,000 en el mercado negro.

«Es muy pequeña, no es un rifle o una escopeta, pero ¡ah, cómo mata esta chingadera! –dice Peralta–. En la mayoría de casos, sólo disparan una o dos ocasiones. A veces con eso basta, porque la 9 mm tiene un impulso de disparo que hace daño a media distancia».

Casi siempre pega en el abdomen, la espalda o la cabeza. Lo peor, platica Peralta, es que muchas veces el delincuente no tiene planeado matar, acaso intimidar. Pero un forcejeo, resistirse, el nerviosismo del criminal o que esté ebrio o drogado puede hacer que la 9 mm haga ese sonido metálico de cortar cartucho. Luego sigue el impacto contra algún cuerpo.

La matachilangos solamente deja que el tiempo haga lo suyo. Tic, tac. Lo que sigue es una hemorragia incontenible que invariablemente termina mal.

Si quieres leer el reportaje íntegro descárgalo aquí en PDF. 

Descargar: la-matachilangos.pdf

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