Revista Chilango

Chilanga del año: Elena Poniatowska

Diciembre 2014

SUSCRÍBETE AQUÍ A LA REVISTA

Forma parte del Club
Vive Chilango

Síguenos en:

Por más que lo evitamos, caemos en la desidia

5 cosas que siempre dejamos al último

desidia Getty Images desidia
13 de noviembre de 2012
Por  Héctor Cruz   


Dicen que como buenos mexicanos dejamos todo al último.

Seguramente, desde los aztecas ya postergábamos el cumplimiento de varios deberes y el pago de tributos con sus respectivas consecuencias.

Aquí, enlistamos algunas situaciones donde solemos retrasar el cumplimiento o la acción de algo lo más que podemos, ya sea por procrastinación, por desidia o por olvido, lo cierto es que siempre nos sale costando mucho, mucho más de lo que nos hubiera salido de haberlo hecho cuando debimos.

Trámites vehiculares

A todos nos pasa, por lo menos una vez, que olvidamos que teníamos que verificar el coche. Si corremos con suerte, todavía le restarán dos o tres días al mes para cumplir con este trámite, pero cuando llegamos al verificentro nos damos cuenta que la fila es interminable, de más de dos calles, decenas de mexicanos que como nosotros dejaron ese pago hasta el último momento. Si nuestra suerte no fue tan buena, nos daremos cuenta que no verificamos y que ya se pasó el periodo. Esto será más costoso porque la multa por no verificar a tiempo es de 20 días de salario mínimo del DF, es decir, alrededor de 1200 pesos. Ouuuch. 

desidia

Echar gasolina

Clásico. Llenamos el tanque y después con el uso vemos cómo va bajando el nivel de combustible. Decimos, hoy si, saliendo de trabajar voy a llenar el tanque otra vez, pero pasamos por la gasolinera y además de que llevamos prisa, vemos que la fila es larguísima. Lo volvemos a posponer, hasta que nos queda puro el puro aliento de la gasolina en la reserva. Y justo ese día, tenemos que llegar a una junta importante, el tráfico está pesadísimo y la gasolinera a tope. Creemos que no llegamos, con los nervios a tope. Para agregarle dramatismo, no traemos efectivo, sólo tarjeta de débito o crédito y justo se acaba de caer el sistema. ¿Les ha pasado? 

desidia

Trabajos y reportes finales

Tanto en la escuela como en la vida laboral, nunca falta que nos piden una presentación, un reporte, un trabajo final, obviamente con antelación porque es algo ya planeado. Sin embargo, caemos en la desidia y lo vamos posponiendo, al fin que todavía falta mucho tiempo para entregarlo. Pasan los días. Todavía nos queda un fin de semana más para hacerlo, no importa que esos días no salgamos a ningún lado, nos decimos a nosotros mismos, porque primero tenemos que cumplir. Sin embargo, llega el lunes y no hemos avanzado nada y justo el martes es cuando se tiene que entregar. ¿Qué hacemos? No dormir esa noche, reprochándonos que de haber trabajado media hora cada día desde que nos encargaron dicho trabajo, lo hubiéramos terminado hace mucho, mucho tiempo y de la mejor manera. 

desidia

Pagos

También suele pasar a menudo que o se nos olvida o dejamos para el último hacer nuestros pagos como la renta, la mensualidad del coche, de la tarjeta o de cualquier deuda que tengamos. Lo peor es que nos acordamos justo en día de quincena y si no contamos con esa maravilla que es la banca en línea, vamos a la sucursal bancaria y la fila es de 200 personas, para acabarla, sólo hay una caja funcionando porque los demás cajeros están en sus lugares pero haciendo quién sabe qué. Mientras la única empleada en el mostrador le enseña a un adulto mayor a llenar un cheque. 

desidia

Compras de pánico

Esta vez no se nos olvidó que es cumpleaños de alguien querido o de alguien a quien queremos sorprender. Incluso, ya nos dijo qué es lo que quiere, pero por esas razones extrañas de la desidia, hemos pospuesto la compra de dicho artículo. Llega el día "D" y ya tenemos cita con ese alguien. Decimos, de camino a la cita paso al centro comercial a comprar el regalo, al fin que ya sé cuál es y hasta la talla o medida o modelo. Pero justo cuando lo pedimos en la tienda... está agotado. Entramos en pánico y acabamos comprando cualquier otra cosa y quedamos mal, muy mal.

Hay una variante de este rubro que aplica para las fiestas navideñas en intercambios familiares. En pleno 24 de diciembre por la noche, con el tráfico a tope, salimos a comprar los regalos. Nos encanta la adrenalina. 

desidia

¿Qué otras cosas solemos dejar hasta el límite?

Texto  
¿Te gusta?